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CALI / AFP

El ex diputado colombiano Sigifredo López, secuestrado en abril de 2002, y cuya liberación las FARC tienen prevista para hoy, jueves, es el último de los políticos en poder de esa guerrilla, y su retorno a la libertad podría aclarar el asesinato de 11 de sus compañeros, en junio de 2007.

López completa el grupo de seis rehenes entregados desde el domingo por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que habían anunciado el 21 de diciembre su entrega, como un gesto al grupo de personalidades “Colombianos por la Paz”, encabezado por la senadora opositora Piedad Córdoba.

La operación para recibir al ex diputado es coordinada por delegados del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y apoyada con helicópteros facilitados por el gobierno de Brasil, que ayer miércoles llegaron a Cali (500 km al suroeste de Bogotá), tras participar en las entregas de tres policías y un militar, el domingo, y del político Alan Jara, el martes.

El regreso de López será también el del último político secuestrado por las FARC. Esa guerrilla había liberado entre enero y febrero de 2008 a seis de ellos, luego en julio la ex candidata presidencial colombo-francesa Ingrid Betancourt fue rescatada por el ejército y el ex congresista Oscar Lizcano se fugó en octubre. El grupo de los llamados rehenes “canjeables” por las FARC, que proponían cambiarlos por 500 rebeldes presos, llegó a incluir a 72 políticos, funcionarios, militares o policías, a mediados de 2002, cuando el presidente Álvaro Uribe llegó al poder.

Después de la liberación de López quedarán en las selvas del sur del país 22 militares y policías.

Seis años de cautiverio

López, lleva casi seis años de cautiverio tras ser secuestrado junto con 11 de sus compañeros en una cinematográfica operación de un comando de las FARC que ingresó a la sede de la asamblea legislativa del departamento de Valle, en el centro de Cali, tercera ciudad de Colombia (2 millones de habitantes).

Los guerrilleros, fingiendo ser militares, convencieron a los políticos de subirse a un autobús para evacuar la edificación, debido a una supuesta amenaza de bomba.

Cuando los políticos creían que iban hacia una guarnición, los hombres armados les informaron que habían sido secuestrados por las FARC. Fueron internados en una zona montañosa vecina, y esa misma noche, los captores permitieron que algunos llamaran a sus familias.

“La última llamada la recibí hacia las seis de la tarde, y luego hablé con mis hijos a las ocho, y lo que entendimos en sus palabras era que eso iba a ser demorado”, recordó a la AFP, Patricia Nieto, esposa de López.

Murieron sus 11 compañeros

Cinco años, dos meses y siete días después, 11 de los compañeros de López murieron en 2007, cuando los rebeldes que los custodiaban se enfrentaron con un grupo armado, que a la postre resultó aparentemente ser otra facción de las FARC.

López se salvó, según los rebeldes, porque había sido separado del grupo por enfermedad. Cuando los cuerpos fueron recuperados, un informe forense dictaminó que los rehenes murieron por disparos hechos por la espalda, cuando, al parecer se bañaban en un río.

Sin embargo, desde entonces, un manto de duda se cierne sobre lo que pasó realmente, y muchas preguntas esperan encontrar respuesta con el regreso de López a la libertad.