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QUITO / AFP

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, inscribe ayer miércoles su campaña para la reelección, sacudido por una investigación por narcotráfico contra un ex viceministro, escándalo sobre el que la oposición ya cabalga para tratar de cerrarle el camino hacia los comicios de abril.

El mandatario inició su quinta contienda electoral en dos años con un respaldo del 70%, según encuestas privadas, pero con un caso que amenaza con convertirse en su mayor dolor de cabeza.

Correa quedó en la mira después de que el ex subsecretario del Ministerio de Gobierno, José Ignacio Chauvín --actualmente prófugo--, fue vinculado por las autoridades a la investigación sobre una red que exportaba droga en alianza con la guerrilla colombiana de las FARC.

“Este gobierno, que no le rinde cuentas a nadie, debe explicar cómo” fue “posible que una persona señalada de esos vínculos ocupara un altísimo cargo en una área de seguridad”, afirmó Diego Ordóñez, presidente de la Unión Demócrata Cristiana (UDC, sin representación legislativa).

El caso ya cobró su primera víctima. El ex ministro de Seguridad, Gustavo Larrea, uno de los hombres más cercanos al mandatario, debió renunciar a su candidatura a la Asamblea Nacional (Congreso), en tanto la Policía está siendo cuestionada por haber encubierto y permitido la fuga de Chauvín.

En su momento, Larrea también fue mencionado por Colombia como supuesto contacto de las FARC en Ecuador, en el marco de una crisis que mantiene rotas las relaciones diplomáticas entre los dos países.