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  • AFP

La canciller alemana, Angela Merkel, calificó de "positiva" la petición del Vaticano al obispo británico Richard Williamson de rectificar "públicamente" sus declaraciones negacionistas sobre el Holocausto judío. "Creo que la petición inequívoca del Vaticano es una señal importante y positiva", declaró la canciller, que el martes se convirtió en el primer jefe de un gobierno europeo en intervenir públicamente en el caso al pedir al Papa que explicara su decisión de levantar la excomunión que pesaba sobre Williamson.

"Pienso que progresamos", afirmó Merkel al agregar que la decisión de la Santa Sede con respecto a Williamson "muestra claramente que negar el Holocausto no queda, en ningún caso, sin consecuencias". La jefa del gobierno alemán añadió que el negacionismo y el antisemitismo impiden toda "coexistencia benéfica entre las comunidades judías y las Iglesias cristianas".

Comunidad judía satisfecha
La comunidad judía mundial, ofendida y humillada por la trivialización del genocidio nazi por parte de Williamson, también se mostró satisfecha con las nuevas explicaciones del Vaticano. "Era la señal que esperaban los judíos", aseguró Ronald Lauder, presidente del Congreso Judío Mundial (CJM).

Por su parte, el Consejo Central de los Judíos de Alemania, entre los más afectados por el Holocausto durante la Segunda Guerra Mundial, reconoció como "positiva" la demanda de retractación. "La Fraternidad Sacerdotal San Pío X, fundada por Marcel Lefebvre (1905-1991), deberá retractarse ahora públicamente de las acusasiones a los judíos de deicidio y condenar firmemente toda forma de negación del Holocausto", declaró el presidente de la entidad, Charlotte Knobloch.

La jerarquía de la Iglesia no sólo exigió ayer al obispo británico Richard Wiliamson que "tome distancia de forma inequívoca y pública" de sus declaraciones en las que negaba la existencia de las cámaras de gas, sino que aclaró que el papa Benedicto XVI no conocía las posiciones del cuestionado obispo. Perdonar a los obispos sin exigirles previamente la retractación pública generó un escándalo sin precedentes en la historia reciente de la Iglesia, llegando a involucrar por primera vez al jefe de un gobierno europeo, la alemana Merkel, país natal del pontífice.

La tradicional sabiduría de la Santa Sede, que en dos milenios de historia ha sabido atravesar numerosísimas circunstancias imponiendo a menudo el silencio, no logró esta vez frenar la ola de indignación de su propio rebaño. Los episcopados de Alemania, Francia, Suiza, Austria protestaron y hasta los cautos obispos italianos pidieron que se les exigiera a los obispos lefebvrianos que aceptaran las enseñanzas de "todo el Concilio Vaticano II".

Delito canónico
Para varios teólogos, entre ellos Michael Theobald, profesor de la universidad alemana de Tubinga, habría que introducir como delito canónico el negacionismo, como ocurre en Alemania. "Un obispo negacionista debería ser automáticamente excomulgado", propuso el teólogo. Para el diario católico francés La Croix, el caso va a provocar revuelo dentro de la Curia Romana, el gobierno central de la Iglesia y aventura la posibilidad de rueden cabezas y salgan personajes claves, entre ellos el colombiano Darío Castrillón Hoyos, histórico mediador entre el Vaticano y el movimiento dogmático de Lefebvre.