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El político Sigifredo López, liberado por las FARC tras casi siete años de secuestro, pidió un canje de combatientes entre el gobierno colombiano y esa guerrilla, y un diálogo de paz para poner fin al conflicto interno. López llamó a las FARC a liberar unilateralmente a todos los civiles en su poder, y al gobierno a negociar la liberación de 22 oficiales y suboficiales del Ejército mediante un intercambio de prisioneros.

"Hay que exigir la liberación unilateral de todos los civiles y el intercambio de prisioneros, de los combatientes", señaló el dirigente en una rueda de prensa en la plaza principal de Cali, momentos después de su liberación. "Sólo hay una posibilidad de traer con vida a los 22 militares y policías que en este momento están amarrados a un árbol desde hace diez años", subrayó el político, único sobreviviente de un grupo de 12 diputados asesinados en cautiverio. "Las FARC tienen orden perentoria de asesinar a los indefensos secuestrados apenas sientan el primer helicóptero o apenas escuchen la primera bala en su campamento, como ocurrió con mis compañeros", indicó López, que acusó a la guerrilla de ese hecho.

El ex diputado de la asamblea legislativa del departamento de Valle del Cauca había sido secuestrado el 11 de abril de 2002 junto a otros 11 de sus colegas. Fue el único en sobrevivir a un confuso incidente armado en el que los otros diputados murieron baleados en junio del 2007. En ese momento, las FARC dijeron que López se encontraba en otro campamento distinto al de sus colegas y por eso sobrevivió.

El dirigente también pidió a las partes en conflicto iniciar diálogos de paz para superar el conflicto armado de cuatro décadas, y exhortó a "derrotar el secuestro como arma política" mediante marchas ciudadanas. "No podemos descuidar la esencia de la democracia que es el diálogo para construir soluciones".

Apoyo de Brasil no falló
En Brasilia, la cancillería emitió un comunicado saludando las liberaciones y asegurando que el ministro de Relaciones Exteriores colombiano, Jaime Bermúdez, llamó telefónicamente en la jornada a su colega Celso Amorim, para agradecerle la colaboración. "El gobierno brasileño transmite a los recién liberados sus más calurosas felicitaciones", manifestó la cancillería brasileña destacando su esperanza de que estas últimas libertades abran el camino a nuevas y a un eventual proceso de paz.

Brasil, a pedido del CICR, proporcionó dos helicópteros Cougar, de fabricación francesa, y tripulación militar para recoger a los rehenes. El tema del origen de las naves era clave para la confianza de las FARC en el operativo porque el 2 de julio un comando militar colombiano, fingiendo ser una misión humanitaria, rescató en un helicóptero a 15 de los más valiosos secuestrados en poder de las FARC, como la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt y tres contratistas estadounidenses.

Aún queda camino
La liberación de López es la sexta y última de un grupo de seis hombres que los guerrilleros anunciaron que pondrían en libertad, de acuerdo a un comunicado el 21 de diciembre. Las FARC aseguraron que las liberaciones eran un gesto o muestra de su interés de avanzar en un canje o intercambio de rehenes por rebeldes en prisión y en reconocimiento del trabajo de un movimiento llamado Colombianos por la Paz, integrado a fines del 2008 y que reúne a Córdoba junto a otros activistas e intelectuales que reclaman el fin del secuestro. Los cuatro primeros hombres --tres policías y un militar-- quedaron en libertad el domingo, y el martes el turno fue para el gobernador del sureño departamento de Meta, Alan Jara, todos liberados en regiones de la selva colombiana del sureste del país.

Córdoba afirmó temprano antes de partir que el martes envió un mensaje escrito a mano a Jorge Briceño, alias "Mono Jojoy", uno de los siete miembros de la jefatura de las FARC, pidiéndole flexibilizar las exigencias para realizar un canje de secuestrados por rebeldes en prisión. Los rebeldes afirman que aún retienen a una veintena de militares y policías, entre ellos a Luis Mendieta un coronel, recientemente ascendido a general y el oficial más antiguo de la policía colombiana, retenido por los rebeldes desde noviembre de 1998 tras un ataque a Mitú, localidad al sur del país.