Jorge Eduardo Arellano
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EL ALTO, BOLIVIA /AP

El presidente Evo Morales proclamó un “estado plurinacional” y puso en marcha la “refundación de Bolivia” al promulgar ayer sábado una nueva Constitución con un ritual andino, un desfile militar y de indígenas ante miles de sus seguidores.

“Esta es la segunda independencia, la verdadera liberación de Bolivia”, dijo Morales al reivindicar los “500 años de resistencia de los indígenas”. “Recoge las aspiraciones más profundas de los sectores abandonados. Protege a todos los bolivianos y no excluye a nadie”, acotó.

Un yatiri (sacerdote aymara) quemó un feto de llama como ofrenda a la “Pachamama” (Madre Tierra) para invocar la protección de los dioses andinos a la carta constitucional aprobada con el 61,4% de los votos en reciente referendo.

Tras estampar su firma en el documento, el mandatario llamó “a ganar con más del 70% de los votos (las elecciones de diciembre) para garantizar esta revolución democrática”.

A sus opositores les dijo: “Pueden sacarme del palacio presidencial, pueden matarme, misión cumplida por la refundación de Bolivia”, pero a continuación los llamó a “implementar juntos la Constitución”.

Cerró su discurso con un llamado a la “reconciliación entre originarios milenarios (indígenas) y originarios contemporáneos (mestizos)”.

La promulgación de la norma se da en medio de un escándalo de presunta corrupción en la estatal petrolera que sacude al país y el llamado a desacato de ganaderos del oriente a la decisión del gobierno de revertir tierras de cinco hacendados, uno de ellos estadounidense.

Una avenida de esta ciudad, una de las más pobres, vecina de La Paz y desde donde se gestaron movimientos en demanda de una reforma constitucional, acogió a miles de seguidores de Morales llegados de varias regiones para la ceremonia.

El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza; el canciller venezolano Nicolás Maduro y la Premio Nobel de la Paz (1992) Rigoberta Menchú, estuvieron entre los invitados.

De corte estatista e indigenista, la nueva Carta Magna incorpora un régimen de autonomías para las regiones; reconoce la justicia comunitaria que tendrá igual rango que la ordinaria; incorpora la segunda vuelta electoral y la reelección inmediata del presidente por una vez y declara a la coca como patrimonio.

El texto, sin embargo, no emergió de un pacto nacional por disputas políticas, pero es la primera Carta Magna aprobada por voto popular.

“Es una Constitución que a nombre de los excluidos, excluye a otra parte del país y deja de lado su función unificadora”, dijo el ex constituyente opositor Jorge Lazarte. “Hay dos visiones de país enfrentadas, sólo una recoge la Carta Magna y eso no garantiza su permanencia”, acotó.

Para el ex vicepresidente Víctor Hugo Cárdenas, aymara como Morales, “el país quedó fragmentado en 36 naciones indígenas y los que no son indígenas quedan como ciudadanos de segunda categoría dejando de lado el factor de unidad que es la nación boliviana”.

Pero los sectores campesinos, indígenas y masas pobres urbanas entre los que Morales conserva alto apoyo tienen esperanza de un futuro mejor.

Melquiades Molina, de 28 años, llegó de una región cocalera en representación de su sindicato. Calzaba abarcas y se protegía del frío y la llovizna con una manta. “La Constitución esta bien nomás y ojalá mejore la educación para nuestros hijos”, dijo.

Un vendedor ambulante ofrecía textos de la Constitución piratas a menos de un dólar. Otro anciano proclamaba desde un altavoz, poco antes de comenzar el acto oficial, que “sólo Dios garantiza el cambio”.

Lucy Mamani, una adolescente de 17 años, vendía ponchos para la lluvia. “Apoyo la Constitución, puede traer tranquilidad y los indígenas pueden estar mejor”, dijo.

Tras la vigencia del texto constitucional este país se encamina a una elección nacional el 6 de diciembre con Morales como favorito por el momento ante una oposición fragmentada.