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  • AFP

El presidente de Colombia, Álvaro Uribe visitó al ex diputado provincial Sigifredo López, último rehén de un grupo de seis liberados la semana pasada por la guerrilla de las FARC, quien se encuentra en un hospital en la ciudad de Cali (450 km al suroeste de Bogotá), donde es sometido a exámenes médicos. Después de la reuniñon, el mandatario colombiano ratificó las acusaciones contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), de la que dijo quieren engañar al país y hacer política con la liberación de los secuestrados.

"No podemos permitir la combinación de las formas de lucha. Porque liberan a unos por hacer política -lo importante es que los liberen, así hagan política- pero al mismo tiempo están poniendo carros bomba (coches bomba) y están secuestrando", afirmó Uribe, quien agregó que "no se puede hacer política con la paz y simultáneamente suprimir la libertad y derramar la sangre y explotar carros bomba".

López era el único de los liberados que no se había reunido con Uribe, quien se encontró la noche del martes con el ex gobernador del departamento del Meta (centro), Alan Jara, y con los tres policías y el soldado.

Las FARC mantienen retenidos en lo profundo de la selva al menos a 22 militares y policías, algunos desde hace once años, que pretenden canjear por unos 500 rebeldes presos, incluidos tres en Estados Unidos, lo que Uribe rechaza en los términos planteados por el principal grupo guerrillero del país.