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Una terrorista suicida tamil ha causado una matanza entre los civiles que huyen de la guerra en Sri Lanka, haciendo estallar los explosivos que portaba y matando a 28 personas e hiriendo a cerca de un centenar. El atentado se ha producido en la zona norte del país, cerca de la localidad de Vishvamadu. Los combates entre el ejército regular y los guerrilleros tamiles se concentran en el norte del país, hacia donde los militares empujan a los rebeldes. Ante el avance del ejército cingalés, la zona controlada por los tamiles es cada vez menor, unos 200 kilómetros cuadrados. El Gobierno ha prometido acabar con la revuelta tamil, que originó una guerra que ha durado 25 años.

La presunta rebelde tamil mató a 20 soldados y ocho civiles al detonar una bomba contra una instalación en las que fuerzas del gobierno procesaban documentos de civiles que están escapando de la zona de guerra en el norte del país, según las autoridades. La bomba fue el primer ataque suicida grande en Sri Lanka en más de un mes y avivó temores de que los separatistas Tigres Tamiles, acorralados por el ejército y al borde de la derrota, vayan a emplear cada vez más esas tácticas en su guerra contra el gobierno.

Luego de una serie de victorias, las fuerzas armadas han confinado a los rebeldes a una pequeña área en el norte del país, donde la Cruz Roja estima que han quedado atrapados unos 250.000 civiles. El ejército ha acusado a los rebeldes de usar a los civiles como escudos humanos y llamó a la población a escapar a zonas controladas por el gobierno. A su vez, los rebeldes acusan al gobierno de bombardear indiscriminadamente la zona de guerra, causando bajas civiles.

Esta mañana, más de 800 civiles habían cruzado las líneas del frente y estaban siendo revisados por soldados antes de ser enviados a campamentos más al sur, aseguró el portavoz militar brigadier Udaya Nanayakkara.