•  |
  •  |
  • END

Los peores incendios en la historia de Australia, que se han cobrado al menos 173 vidas según un último balance, destruyeron el lunes otra docena de localidades del sureste del país, dejando un sombrío legado de desolación.

El número de muertos en los incendios aumentó hasta las 173 víctimas, según el último balance de la Policía, el martes, aumentando en siete muertos las últimas cifras reveladas por las autoridades.

Estas nuevas víctimas fueron encontradas en dos pequeñas localidades: Strathewen y Saint Andrews, al noroeste de Melbourne.

“Se está haciendo un gran esfuerzo para controlarlos (los fuegos), pero trágicamente la cifra de muertos aumentará en el transcurso de la semana”, reconoció el primer ministro del estado de Victoria, John Brumby, a la televisión pública.

Los militares y los bomberos continuaban luchando contra las llamas, mientras las autoridades del estado de Victoria lanzaron advertencias de un posible recrudecimiento de los focos de incendio en el sureste de ese territorio.

Mano criminal

Y es que los vientos cambiantes amenazan con hacer que las llamas sobrepasen las líneas de contención del fuego puestas en marcha por miles de bomberos, la mayoría exhaustos voluntarios que han estado trabajando sin descanso durante los últimos días.

El fuego ha destruido ciudades y ha acabado con las vidas de familias enteras, causando desolación, tristeza, y también rabia e indignación, después de que la Policía reveló que algunos de los fuegos fueron provocados por pirómanos.

En este sentido, el primer ministro australiano, Kevin Rudd, acusó a los autores de cometer “asesinatos en masa”. “Esto ha alcanzado un nivel de horror que pocos habíamos anticipado”.

El Parlamento suspendió su actividad para marcar lo que el viceprimer ministro calificó de “uno de los días más oscuros” de Australia en tiempos de paz.

Relatos escalofriantes

Los relatos de la tragedia y el miedo calaban entre la población, mientras que las imágenes de llamas dominaban las portadas de los diarios y las noticias en la televisión.

Escondida con su hijo Sam bajo una manta humedecida en un arroyo, Sonja Parkinson pensó que moriría.

Sin embargo, este leve refugio los salvó del infierno que se cobró la vida de al menos 32 personas en su ciudad de Kinglake, mientras varias decenas de incendios seguían aún activos en todo el estado de Victoria. Las llamas han devastado ya unos 3,000 kilómetros cuadrados, alimentadas, además, por una prolongada ola de calor.

La Policía levantó un cordón de seguridad alrededor de algunas de las zonas devastadas para tratar de determinar si son obra de pirómanos.

Además, bloqueó el paso a los vehículos a Marysville, en el noreste de Victoria, e indicó que yacían cuerpos en las calles, informó la agencia AAP.

En una vivienda de la ciudad más afectada por los incendios, Kinglake, al norte de Melbourne, se encontraron los cuerpos calcinados de cuatro niños acurrucados junto al de un adulto, posiblemente un pariente.

La Policía pudo identificar que se trataba de niños sólo por el tamaño de sus cráneos, informó la prensa australiana.

Con Kinglake arrasada, los habitantes de la ciudad de Yackandandah, en el noreste de Victoria, observaban inquietos el rumbo tomado por los incendios.

Muchos murieron dentro de vehículos

Muchos de los fallecidos murieron en el interior de sus coches cuando trataban de huir del avance de las llamas, y otros perecieron al tratar de salvar sus viviendas. También han muerto miles de animales.

Mientras tanto, miles de supervivientes se encontraban refugiados en edificios públicos y en escuelas.