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  • AFP / AP

Los bomberos con ayuda del Ejército siguen luchando para salvar a las localidades amenazas por los incendios que ya se cobraron oficialmente181 vidas en Australia, donde Victoria y Australia del Sur han sido los estados más afectados. "Avanzamos carretera por carretera, casa por casa", declaró Christine Nixon, responsable del Estado de Victoria, el más golpeado por la llamas que desde el sábado arrasan la región en torno a Melbourne, segunda ciudad del país. El gobernador del estado de Victoria, John Brumby, consideró que es probable que los muertos superen los 200, ya que la oficina forense había identificado otros 50 cuerpos que no habían sido incorporados al saldo oficial de muertos.

Grupos de agentes que inspeccionan las ciudades han encontrado cuerpos carbonizados en las orillas de los caminos y en automóviles. Los incendios cerca de Melbourne, la segunda ciudad más grande de Australia, con unos 4 millones de habitantes, destruyeron más de 750 casas, dejaron más de 5.000 damnificados y quemaron 2.850 kilómetros cuadrados (1.100 millas cuadradas) de tierras, aseguró el Servicio de Bomberos de Victoria. Una morgue temporal fue instalada en esta localidad para hacer frente un flujo de cadáveres sin precedentes. Asimismo, las localidades de Gippsland y Healesville, situada a 50 km al noreste de Melbourne, permanece amenazada.

Los incendios ya devastaron unos 3.000 km2. Estos son los incendios más mortales de la historia de Australia y los peores desde el "miércoles de cenizas" de 1983 en que murieron 75 personas. Unos 30 incendios forestales se declararon desde el sábado, atizados por los violentos vientos y alimentados por una sequía extrema y una ola de calor histórica. Aldeas enteras fueron arrasadas y se multiplicaron los trágicos relatos de habitantes atrapados por las llamas en sus vehículos o sus casas.

Constituyen comisión de investigación
"No tenemos palabras ante la idea de que algunos de estos incendios hayan sido provocados a propósito", declaró ante el Parlamento el primer ministro australiano Kevin Rudd. "Es simplemente un asesinato en masa", agregó. Se constituyó un equipo de unos cien investigadores para buscar a los pirómanos. La operación, bautizada como "Fénix", es la más importante lanzada en el país a raíz de los incendios. Un hombre de 31 años y un adolescente de 15, sospechosos de haber iniciado voluntariamante dos fuegos por separado fueron detenidos el lunes y encausados.

Ante la magnitud del desastre, el presidente estadounidense Barack Obama ofreció la ayuda de Estados Unidos al gobierno australiano. "El presidente afirmó que rezaba por el pueblo de Australia y presentó sus condolencias por las víctimas", informó en un comunicado el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs.