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  • AFP

La canciller Tzipi Livni y el ex primer ministro derechista Benjamin Netanyahu permanecen enfrascados en una lucha por ver quién formará gobierno en Israel, tras unas elecciones reñidas que podrían comprometer el proceso de paz con los palestinos.

A la espera de conocer los resultados oficiales, el partido centrista Kadima de Livni, con 28 de los 120 diputados del Parlamento unicameral, tiene sólo un escaño más que Likud de Netanyahu, lo que significa que el país está en ncertidumbre. Los buenos resultados de la derecha laica y religiosa en las elecciones hacen probable un regreso al poder de Netanyahu, que ya fue primer ministro entre 1996 y 1999.

Sin embargo, Livni ha comenzado inmediatamente las negociaciones para formar una coalición, reuniéndose con el ultranacionalista Avigdor Lieberman, cuya formación, Israel Beitenu, dispone de 15 escaños. "Ésta es una oportunidad para la unidad, que puede promover asuntos importantes para ambas partes. Acordaron mantener sus contactos", aseguraron de la oficina de Livni tras la reunión con Lieberman, árbitro de la situación.

Votaron para paralizar el proceso de paz
Los partidos de derecha han ganado terreno al calor de la reciente guerra en Gaza contra el movimiento islamista Hamas. Pero el regreso de los partidarios de la línea dura al poder podría ser un revés para los esfuerzos de Estados Unidos de reavivar las negociaciones de paz, ya maltrechas. En cualquier caso, el resultado ha despertado inquietud entre los palestinos. "Es evidente que los israelíes han votado para paralizar el proceso de paz", manifestó el negociador palestino Saeb Erakat.

Un portavoz de Hamas expresó que los israelíes han votado "a los candidatos más belicosos, a los más extremistas en su retórica". Los observadores creen que Netanyahu no está interesado en formar un gobierno estrictamente de derecha, porque quiere evitar verse prisionero de las demandas de los pequeños partidos y también un enfrentamiento con la administración Obama, menos proclive a darle un apoyo incondicional a Israel.

En teoría, Netanyahu puede contar con una mayoría de 65 diputados, con el apoyo de Israel Beitenu, el ultraortodoxo Shas, el partido religioso Judaísmo Unido de la Torá y los dos partidos favorables a los colonos. En medio de la incertidumbre, el jefe del Estado, Shimon Peres, será el encargado de designar al diputado con más posibilidades de formar gobierno.