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  • AFP

Cada día son más las víctimas mortales registradas en Colombia. Un ataque guerrillero con armas de fuego seguido de una explosión provocó seis muertos y al menos 10 heridos en el poblado de Convención, departamento colombiano del Norte de Santander (fronterizo con Venezuela), informaron autoridades locales. "El balance del ataque es de tres policías y tres civiles muertos, tenemos al menos otros 10 heridos", aseguró Leonardo Angarita, funcionario de la alcaldía de Convención, 650 km al noreste de Bogotá.

"Lo que sabemos es que la guerrilla mató a dos personas y cuando la policía acudió al lugar se presentó una explosión, que mató además de los uniformados a los curiosos, no sabemos si fue un coche bomba o una granada", afirmó Angarita, que no especificó qué grupo guerrillero realizó el ataque. En la zona actúan las guerrillas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército Nacional de Liberación (ELN).

Por su parte, el Personero (Defensor del Pueblo) local Adrian Pesiti sostuvo que el ataque no fue con un coche-bomba sino con un artefacto explosivo de otro tipo.

Se trata del cuarto ataque con explosivos atribuido a la guerrilla colombiana desde el 28 de enero, cuando un atentado contra un local de la cadena de videos estadounidense Blockbouster en el norte de Bogotá dejó dos muertos y tres heridos leves. El más importante de los atentados ocurrió el 2 de febrero en Cali, 500 km al suroeste de Bogotá y tercera ciudad colombiana, con un coche bomba lanzado contra la sede de la policía que provocó 2 muertos y una treintena de heridos.

Al día siguiente un estallido de una 'motocicleta bomba' al paso de una patrulla militar provocó heridas a dos soldados y un transeúnte, en el poblado de Tame (este). Esos tres ataques fueron atribuidos por el gobierno a FARC (principal guerrilla colombiana, 7.000 combatientes), que según las autoridades habría dado la orden a sus hombres de intensificar sus ataques con explosivos en las ciudades.

Ataque a indígenas
La Organización Nacional Indígena de este país (ONIC) denunció la muerte de al menos 10 aborígenes en el suroeste del país, sin que hasta ahora se haya podido determinar quiénes son los autores.

La muerte de indios de la etnia Awa y pertenecientes a un resguardo indígena llamado "Sande" se habría producido en una zona rural del municipio de Ricaurte, en el departamento de Nariño, unos 550 kilómetros al suroeste. Los indígenas "descansaban, entre los límites de los municipios de Ricaurte y Guachavez, y fueron sorprendidos por un grupo armado. Abel Quiñones, de la etnia Awa y alcalde de Ricaurte, aseguró que el reporte le fue dado por un miembro del resguardo "Sande" que se comunicó telefónicamente con la alcaldía.

Ya desde comienzos de semana la ONIC, que agrupa a 102 etnias colombianas que en total suman cerca de 1,8 millones de personas, denunció la muerte entre el 4 y 6 de febrero de al menos ocho Awa en el resguardo "Tortugaña Telembí", también en Nariño, pero hasta ahora ninguna autoridad ni la propia ONIC ha llegado a la reserva o retirado cadáveres de la remota región selvática a los pies de una cordillera.

Esas muertes en "Tortugaña Telembí" fueron atribuidas a las FARC por la ONIC y grupos de derechos humanos, indicando que las víctimas podrían ser hasta 17, asegurando que los indios fueros muertos a cuchilladas y como fuente citan a un indígena que logró escapar del resguardo, pero cuyo paradero exacto se desconoce actualmente. Los Awa son una etnia de unas 25.000 personas repartidas en al menos 26 resguardos en Nariño, principalmente, según datos de la ONIC, indicando que ese pueblo indígena es acusado indistintamente por los actores armados irregulares de colaborar con el otro al que considera su enemigo.