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El papa Benedicto XVI condenó ayer jueves a quienes niegan el Holocausto y confirmó que visitará Israel, en un intento de atenuar la polémica creada por la reintegración a la Iglesia de un obispo que niega la existencia de cámaras de gas de la Alemania nazi.

“Negar o minimizar ese crimen (el Holocausto) es intolerable e inaceptable”, dijo Benedicto XVI al recibir en el Vaticano a unos 60 miembros de la delegación de la Conferencia de Organizaciones Judías Estadounidenses, liderada por el rabino Arthur Schneier.

Se trataba del primer encuentro del Papa con dirigentes judíos después de la crisis generada a finales de enero por el levantamiento de la excomunión al obispo ultraconservador británico Richard Williamson, un negacionista, quien no se ha retractado pese a las enormes presiones que recibe del Vaticano.

“La Iglesia está profundamente comprometida con el rechazo del antisemitismo”, afirmó el Papa.

“Estamos profundamente tristes por el comportamiento de aquéllos que han hecho sufrir a vuestros hijos y pido perdón”, afirmó Benedicto XVI tras recordar que repetía las mismas palabras pronunciadas por su predecesor Juan Pablo hace nueve años frente al Muro de las Lamentaciones de Jerusalén.

“Hago mía sus oraciones: ‘Señor de nuestros padres, que escogiste a Abraham y a sus decendientes para llevar tu nombre a las naciones. Estamos profundamente tristes por el comportamiento de aquéllos que en el curso de la historia han causado sufrimiento a tus hijos y, al pedir perdón, nos comprometemos por una auténtica fraternización con el Pueblo de la Alianza’”, afirmó.

Se prepara para viajar a Israel

Ante los representantes de las mayores comunidades judías estadounidenses, indignadas por la reintegración de Williamson, el Papa confirmó que visitará Israel.

“Me estoy preparando para viajar a Israel, una tierra que es santa para los cristianos así como para los judíos, ya que las raíces de nuestra fe se encuentran allá”, afirmó el pontífice.

Por primera vez el Papa confirma públicamente la preparación del delicado viaje, que según fuentes de prensa podría realizarse a mediados de mayo e incluir etapas en Jerusalén, Belén y Nazareth.

El jefe de la Iglesia Católica había manifestado en varias ocasiones su deseo de visitar los lugares donde vivió Cristo pese a las dificultades políticas y logísticas del desplazamiento.

Las relaciones entre la Santa Sede y el Estado de Israel se complicaron después de que el Rabinato israelí rompiera relaciones el 28 de enero por la decisión papal de rehabilitar a Williamson.

Pero otros asuntos generan fricciones entre los dos Estados, como el proceso de beatificación del papa Pío XII, acusado de haber guardado silencio ante el Holocausto de los judíos.

La organización israelí que recuerda a las víctimas del Holocausto, el memorial Yad Vashem de Jerusalén, aplaudió “las declaraciones inequívocas” del Papa.

“Yad Vashem considera muy importantes las declaraciones inequívocas del Papa, con las que condena la negación del Holocausto y toda tentativa de minimizar su alcance”, afirmó el director de Yad Vashem, Avner Shalev.

“La clara condena por parte de la Iglesia de toda forma de antisemitismo debe ser saludada”, destacó.