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Las autoridades acusaron a un hombre de haber iniciado uno de los incendios que mató a más de 180 personas en Australia y lo dejaron en custodia preventiva para resguardarlo de la indignación pública. La policía expresó que el detenido fue acusado de un cargo de incendio intencional que causó muertes y de provocar un incendio cerca del pueblo de Churchill que segó la vida a por lo menos a 21 personas.

Este fue uno de cientos de incendios, el siete de febrero, descontrolados en el estado de Victoria que arrasó pueblos enteros y dejó a 7.000 personas sin hogar. La cifra oficial es de 181 muertos, pero continúan los esfuerzos para hallar e identificar a las víctimas que podrían exceder las 200. Más de 1.800 casas y 3.900 kilómetros cuadrados, 1.500 millas cuadradas de bosques y granjas fueron calcinadas.

La identidad del piromaníaco, que también fue acusado de posesión de pornografía infantil, se mantiene en secreto por su propia seguridad, epresó Dannye Moloney, comisionado adjunto de la policía de Victoria. El hombre fue trasladado a la capital estatal de Melbourne desde Morwell, a 120 kilómetros, 75 millas, al este y cerca de Churchill.

Evalucación psiquiátrica
"Aquí la gente es muy emotiva. Si dejásemos a una persona allí se produciría una situación en la que la gente iría donde estará el detenido y no creo que ese trauma sea lo mejor para ellos ", afirmó Moloney.  La ABC australiana reportó desde Morwell que el sospechoso fue instruido de cargos en ausencia. Agregó que se ordenó su evaluación siquiátrica.

La policía indicó en una declaración que el magistrado Clive Allsop prohibió la publicación de cualquier detalle o fotografías del detenido. Se dispuso otra audiencia judicial para el próximo lunes. De ser considerado culpable, el acusado enfrenta una pena máxima de 25 años de prisión por el cargo de incendio intencional mortífero, y un máximo de 15 años por el segundo cargo.

La policía cree que fueron intencionales por lo menos dos de los incendios, incluido el de Churchill. Esas sospechas causaron indignación nacional e hicieron que el primer ministro Kevin Rudd calificara los incendios como posible asesinato en masa.