Jorge Eduardo Arellano
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Una kamikaze se hizo estallar ayer viernes en medio de un grupo de mujeres y niños que iban a pie en peregrinación hacia la ciudad santa chiíta de Kerbala, en un atentado que recordó las violencias confesionales que ensangrentaron Irak en los últimos años.

"Treinta y cinco personas, en su gran mayoría mujeres y niños, murieron, y otras 68 resultaron heridas", declaró a la televisión pública Abdel Karim Jalaf, portavoz del Ministerio del Interior, al añadir que el balance de muertos podría aumentar.

"Ambos ataques llevan la huella de Al Qaida", agregó en referencia a otro atentado, el jueves, en el que murieron ocho peregrinos y otros 56 resultaron heridos, cerca del mausoleo chiíta del imán Hussein, en Kerbala.