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Las autoridades australianas acusaron ayer viernes a un hombre de provocar uno de los mortíferos incendios que mataron al menos a 181 personas y destrozaron centenares de viviendas.

El inculpado, cuya identidad no fue desvelada, fue arrestado en una localidad rural de Victoria, el Estado del sureste devastado por los incendios forestales desde finales de la semana pasada, y trasladado a Melbourne, la capital estatal, indicó la policía.

El sospechoso fue inculpado por "incendio voluntario que causó la muerte", señaló el comunicado de la policía, y también "por posesión de pornografía infantil".

El presunto pirómano está convocado ante el tribunal de Melbourne el 16 de febrero y se enfrenta a una posible condena de hasta 25 años de cárcel.

El primer ministro, Kevin Rudd, calificó el martes los incendios provocados de "crimen a gran escala" y organizó un equipo de unos cien investigadores para perseguir a los pirómanos.

El sureste de Australia es la zona más afectada por los incendios, que han dejado al menos 181 muertos y cuyo balance podría aumentar a medida que avanzan las tareas de rescate en las zonas siniestradas.

El hombre inculpado el viernes es sospechoso de haber provocado el 7 de febrero un incendio que mató a unas 20 personas en la localidad de Churchill, al este de Melbourne.

"Estamos seguros de que el incendio de Churchill ha sido provocado", declaró el jueves Christine Nixon, prefecto de policía del Estado de Victoria.

"Y hemos recibido informaciones que levantan sospechas sobre el incendio de Marysville", en el que 15 personas perdieron la vida, añadió.

Marysville, de 500 habitantes, situada a 80 km al noreste de Melbourne, ha quedado reducida a cenizas. Se han contado 15 muertos pero la cifra podría alcanzar el centenar, según los equipos de rescate.