Jorge Eduardo Arellano
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Los investigadores empezaron a recoger este sábado los restos incinerados de un avión de pasajeros en busca de indicios sobre la causa del accidente que mató a 50 personas. Los trabajadores también iniciaron la remoción de las víctimas.

Extraer los restos humanos podría demorar varios días, dijo Steve Chealander, vocero de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte. “Somos muy sensibles al sentir de las familias”, afirmó.

Los investigadores han examinado los datos de los instrumentos y escucharon las últimas palabras del piloto y el copiloto del Vuelo 3407, en un esfuerzo por determinar si la acumulación de hielo en las alas causó el accidente.

Algunos funcionarios dijeron que la tripulación del vuelo de conexión de Continental reportó una acumulación significativa de hielo en las alas y el parabrisas poco antes de que el avión se estrellara contra una casa el jueves por la noche.

Hielo en alas del avión

El hielo en las alas puede interferir de manera catastrófica con el manejo del avión, y se le ha culpado por varios desastres aéreos, aunque los expertos dijeron que todavía no han llegado a conclusiones sobre la causa de este accidente.

Chealander dijo este sábado por la mañana que el hielo observado por el piloto es sólo uno de varios factores investigados.

Agregó que la Junta ha insistido en implementar más regulaciones para mejorar el despeje del hielo.

Insatisfechos

“No estamos satisfechos con los progresos hasta ahora”, dijo Chealander. “Es algo que requiere constante atención”, y agregó que la Junta ha hecho recomendaciones “desde hace años”.

El avión, que se dirigía de Newark, Nueva Jersey, a Buffalo, cayó a tierra en medio de nieve ligera y humedad --condiciones ideales para la formación de hielo-- a diez kilómetros (seis millas) del aeropuerto, incrustándose en el techo de una casa en el suburbio de Clarence.

Murieron los 44 pasajeros, cuatro tripulantes, un piloto fuera de servicio y una persona en tierra. Otras dos escaparon de la casa en llamas. El incendio fue tan intenso que no se pudo empezar a remover los cadáveres hasta el anochecer del viernes.

Los investigadores rescataron los grabadores de vuelo de los restos calcinados y los enviaron a Washington para su análisis. Fue el primer accidente mortal de un avión de pasajeros en Estados Unidos en dos años y medio.