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CIUDAD JUÁREZ,
MÉXICO / AGENCIAS

El jefe de la Policía de Ciudad Juárez, fronteriza con Estados Unidos, anunció ayer viernes su dimisión al cargo, luego de que el crimen organizado advirtiera que si no renunciaba asesinaría más agentes.

El secretario de Seguridad Pública de Ciudad Juárez, Roberto Orduña, informó su salida del cargo apenas unas horas después de que un comando asesinó a un agente policial y a un guardia de una prisión.

Los cuerpos habían sido marcados con mensajes en los que se decía que habían cumplido la promesa de asesinar al menos a un policía cada 48 horas hasta que Orduña renunciara.

Orduña dijo en rueda de prensa que no está dispuesto a poner en riesgo la vida de nadie más.

Ciudad Juárez, a mil 530 kilómetros al noroeste de la ciudad de México, es una de las localidades más afectadas por la violencia atribuida al narcotráfico y el crimen organizado.

“Antes de los acontecimientos de esta mañana tomé esta decisión”, dijo Orduña a la prensa. “No habré de permitir que hombres que trabajan por defender a la ciudadanía continúen perdiendo su vida. Por eso presenté mi renuncia con carácter irrevocable”, añadió.

Muchos agentes han renunciado

La autoridad municipal prevé nombrar en las siguientes horas a un jefe de la Policía interino, y posteriormente se nombraría el secretario de Seguridad Pública permanente.

Por largo tiempo la Policía de Ciudad Juárez ha sido objeto de ataques por parte del crimen organizado, lo que ha provocado la renuncia de varios agentes.

El policía César Iván Portillo fue el quinto agente asesinado esta semana.

Las autoridades locales ya habían pedido a los policías estar en “alerta roja”, lo que significa que no pueden realizar patrullajes solos.

El miércoles aparecieron algunos letreros con mensajes escritos a mano, donde se advertía que un policía moriría cada 48 horas si Orduña no renunciaba.

La violencia del crimen organizado y de los carteles de las drogas se tradujo en más de 6,000 asesinatos en 2008.