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  • AFP

Con un atentado contra un local del Partido Socialista de Euskadi (PSE) en el País Vasco, al norte de España, que no causó víctimas, la organización separatista armada vasca ETA se sumó esta madrugada a la campaña electoral con miras a las elecciones regionales del próximo domingo.

La explosión se produjo en la sede del PSOE en Lazkoa, a pocos kilómetros de San Sebastián, provincia del País Vasco, dos horas después de que el servicio de asistencia en carretera del País Vasco DYA recibiera una llamada telefónica en la que alguien qalertaba sobre la colocación de una bomba en nombre de la organización separatista armada vasca ETA. El estallido de la bomba, compuesta por ocho kilos de explosivos y disimulada en una mochila, no causó heridos pero sí daños importantes, aseguró una portavoz de la policía vasca.

La mochila, ubicada en la puerta de ese local socialista, fue localizada "en pocos minutos" por una patrulla de la policía regional y se efectuó una rápida evacuación del barrio, lo que evitó heridos.

Se vuelven a saltar las normas
Los políticos españoles, sobre todo socialistas, condenaron unánimemente el nuevo atentado del grupo armado, que tiene lugar dos semanas después de la explosión de un coche bomba en Madrid, que tampoco causó heridos. "Han vuelto a saltarse hoy todas las normas de convivencia sustituyendo las palabras por las bombas (...) pero no ganarán", dijo la número dos del gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega.

"Somos más los que apostamos por la convivencia en paz y ese deseo de convivencia y paz es el que sin duda ganará en las urnas", añadió De la Vega en referencia a las elecciones regionales que se celebrarán el 1 de marzo en el País Vasco y en Galicia (noroeste).

El atentado estuvo acompañado, estas últimas horas, por la reanudación de actos de violencia urbana, "kale borroka" en lengua vasca, protagonizada por jóvenes independentistas radicales del entorno etarra. Lanzaron botes de pintura contra la casa de un ex alto cargo socialista, en Azpeitia. En ese mismo barrio vasco, ETA mató a balazos en diciembre pasado a un empresario, Ignacio Uría, cuya constructora participa en los trabajos del tren de alta velocidad (AVE) vasco, proyecto convertido en blanco predilecto de ETA.

El pasado fin de semana, un local del Partido Nacionalista Vasco (PNV, moderado y contra la violencia), partido que dirige el País Vasco desde hace casi 30 años en las afueras de Bilbao, quedó parcialmente destruido por una bomba incendiaria. Existe un "riesgo elevado" que ETA intente participar "con violencia" en la campaña electoral, advirtió el ministro español del Interior, Alfredo Perez Rubalcaba.

Las listas de ETA quedan fuera
Estos actos violentos tienen lugar cuando, por primera vez en elecciones regionales vascas, ninguna lista próxima a ETA podrá presentarse. La justicia española prohibió la participación de dos partidos independentistas recientemente creados, el D3M (Democracia Tres Millones) y Askatasuna, considerados como testaferros de Batasuna, brazo político de ETA, ilegalizado en el 2003 y la mayoría de cuyos dirigentes están en la cárcel.

En el anterior escrutinio regional, Batasuna no se pudo presentar directamente, pero recomendó votar por el Partido Comunista de las Tierras Vascas (PCTV-EHAK), movimiento independentista que obtuvo nueve escaños, antes de ser delcarado ilegal por la justicia española por considerarlo "sucedáneo" de Batasuna. Los independentistas radicales denunciaron la prohibición de D3M y de Askatasuna y anunciaron que irán a votar el próximo domingo, introduciendo en la urna una boleta en blanco o marcada por uno de los dos partidos prohibidos.