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  • AFP

La polémica conversación telefónica del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, con la mandataria de Taiwánm Tsai Ing-wen, fue solo una "llamada de cortesía", dijo el domingo el vicepresidente electo Mike Pence.

"No fue nada más que aceptar una llamada de cortesía de una líder electa democráticamente", dijo Pence a la cadena ABC News, sobre la llamada el viernes entre Trump y la presidenta de Taiwán. La conversación rompió con décadas de una política diplomática de Estados Unidos y creó un serio riesgo de una fisura con China.

Ningún presidente o presidente electo de Estados Unidos había hablado con un líder de Taiwán desde que el fallecido mandatario Richard Nixon aceptó en 1978 la política de Pekín de "una sola China".

China considera a la autónoma Taiwán como parte de su propio territorio y espera la reunificación, y cualquier movimiento de Estados Unidos que insinúe su independencia, incluso una llamada de la presidenta Tsai, la cual fue anunciada por Trump en Twitter, supone una gran ofensa a China.

Los medios estatales chinos dijeron que la "inexperiencia" de Trump lo llevó a aceptar la llamada telefónica, pero alertaron que cualquier alteración de la política de "Una sola China" podría "destruir" la relación con Estados Unidos.