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El nombre del líder cubano Fidel Castro estuvo incluido entre los difuntos mencionados en una misa celebrada ayer en la iglesia de Santa Bárbara, en La Habana, Santuario Nacional de la virgen del mismo nombre cuya festividad se celebró ayer en Cuba.

La misa tuvo lugar sobre la misma hora en que a casi 1,000 kilómetros,  en el cementerio de Santa Ifigenia de Santiago de Cuba, se desarrollaba la ceremonia de inhumación de las cenizas de Fidel Castro, un acto íntimo al que solo asistieron sus familiares y personalidades extranjeras allegadas.

Al inicio del primer oficio religioso del día en la parroquia habanera junto a las oraciones por el alma del expresidente cubano, fallecido el pasado 25 de noviembre a los 90 años, también se escucharon plegarias por el presidente venezolano Hugo Chávez, muerto en 2013, quien mantuvo una estrecha amistad con Castro.

Fieles a una tradición religiosa, muchos cubanos rindieron ayer tributo a Santa Bárbara, una de las principales deidades de la religiosidad popular que cuenta con altares en muchas casas de la isla.

Decenas de fieles devotos acudieron a la misa en el Santuario de Santa Bárbara, muchos de ellos vistiendo prendas de color rojo, el color que identifica a esta deidad, y como es habitual le dedicaron ofrendas de flores y velas.

Desde la víspera, los devotos de santa Bárbara acostumbran a realizar velatorios para esperar la fecha que marca la festividad de la virgen y mártir cristiana del siglo III, que forma parte de la lista oficial del martirologio de la Iglesia católica.

En Cuba, santa Bárbara es venerada tanto por la Iglesia católica como por la santería, una religión resultante de la sincretización de las creencias derivadas del catolicismo popular arraigado en la población isleña y las religiones heredadas de los esclavos africanos que llegaron a la isla en la época colonial.

La leyenda popular relacionada con santa Bárbara cuenta que fue la hija de un judío, quien al descubrir su inclinación por la fe cristiana, la desheredó, para luego matarla. Pero tras lo ocurrido cayó un rayo sobre la casa que atizó un fuego enorme y acabó con la vida del padre inquisidor.

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SIN FIDEL

Cuba entró en la era pos Fidel Castro. El líder de la Revolución que desafió a Estados Unidos y convulsionó a América Latina fue enterrado este domingo tras una semana de multitudinarios homenajes. 

Los restos de uno de los protagonistas del último siglo, que gobernó con mano de hierro durante casi 50 años, reposan ya en el cementerio santa Ifigenia en Santiago de Cuba.

Su hermano, el mandatario Raúl Castro, depositó la urna con las cenizas dentro de una piedra ovoide que lleva una placa de mármol verde oscuro en la que se lee en relieve: Fidel, según fotos oficiales.

"No hubo discurso, fue muy sobrio, solo las cenizas fueron enterradas ante la familia, miembros del gobierno y funcionarios", dijo a la AFP la número tres del gobierno francés, la ministra de Medio Ambiente, Segolene Royal, una de las invitadas extranjeras a la ceremonia a la que no tuvo acceso a la prensa.

Así finalizó una semana de multitudinarios tributos al exguerrillero barbudo que montó un régimen comunista a menos de 200 km de Estados Unidos y fue implacable con los opositores.

A partir de ahora Cuba abre una nueva página sin Fidel Castro, quien deja un legado que desata tantos odios como amores. Muchos lo recuerdan como el hombre que universalizó la salud y la educación gratuitas en la isla, pero otros como el dictador que envió a la cárcel o al exilio a cualquiera que se le opusiera.

"El duelo termina, lo que no termina es lo que dijo (Fidel), lo que nos enseñó. A partir de mañana es otra Cuba, pero que sigue por lo mismo", señaló José Luis Soria, un reciclador de 42 años. Muchos cubanos creen que la isla mantendrá el rumbo que trazó Fidel Castro y que ha prometido continuar su hermano Raúl.

"Todos los cubanos tenemos confianza en Raúl. Y después de él, hay otros", aseguró Daniela Lozano Díaz, una ama de casa de 52 años, quien asegura tener a Fidel "en el corazón".

¿Un futuro sin cambios? 

REFORMAS.  Raúl Castro, que gobierna desde 2006, cuando Fidel cayó enfermo, estará al frente de la isla hasta febrero de 2018, aunque después mantendrá su máximo cargo en el Partido Comunista de Cuba.

El sábado, durante el último acto de masas en memoria del histórico dirigente, el presidente juró que defenderá la revolución socialista.

"Ante los restos de Fidel (...) juramos defender la patria y el socialismo", proclamó emocionado el mandatario de 85 años.

Sin apartarse del régimen de partido único, Raúl Castro está empeñado en una serie de reformas para oxigenar el modelo de corte soviético mientras avanza en el proceso de acercamiento con Estados Unidos iniciado en diciembre de 2015.

En medio del embargo estadounidense, la lenta y cauta apertura ha permitido que los cubanos trabajen por cuenta propia en algunas actividades, viajen fuera del país libremente (con excepción de los médicos), y llegue más inversión extranjera.

"A corto plazo, probablemente no habrá muchos cambios en Cuba tras la muerte de Fidel. Habrá mucha cautela, especialmente con el próximo gobierno de (Donald) Trump en Washington", opinó Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano en Washington. Sin Fidel, "Raúl tendrá más margen de maniobra para tomar decisiones. Ya no necesitará la aprobación de su hermano mayor", añadió. 

En lo inmediato deberá enfrentar la desaceleración de la economía golpeada en gran parte por la crisis en Venezuela, su mayor aliado.

"En momentos en que Raúl pasa la antorcha a la próxima generación, es muy importante que aceleren las reformas, porque el camino económico actual es insostenible", afirmó Ted Piccone, experto en América Latina del Brookings Institution.