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  • AFP

La corte suprema de Brasil discute este miércoles si ratifica o rechaza la decisión de uno de sus magistrados de suspender al presidente del Senado, Renan Calheiros, acusado de malversación de fondos.

Calheiros es considerado un aliado clave para que prosperen en el Congreso las impopulares medidas de ajuste fiscal impulsadas por el presidente conservador Michel Temer.

La decisión del magistrado del Supremo Tribunal Federal (STF) Marco Aurelio Mello de suspenderlo fue desacatada el martes por la Mesa Directiva de la Cámara alta, que la consideró "monocrática" y decidió esperar un pronunciamiento del plenario de los 11 miembros del alto tribunal.

El juez Mello había aceptado la víspera una medida cautelar presentada por un partido de oposición, que sostiene que una persona confrontada a un proceso judicial, como Calheiros, no puede mantenerse en la línea de sucesión presidencial.

El recurso se presentó después que el STF decidiera la semana pasada juzgar a Calheiros por peculado, ante un presunto desvío de dinero público para pagar la pensión alimentaria de una hija nacida de una relación extramarital.

Mandó decir que no estaba

Mello relató al abrirse la sesión plenaria que el oficial de justicia enviado a la residencia de Calheiros no pudo notificarle la decisión, porque el senador y sus asesores se las ingeniaron para no atenderlo.

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El oficial asegura incluso que vio a Calheiros en su residencia oficial, pero que "una asesora le dijo que no estaba en el lugar", añadió.

"Desafiar una decisión judicial es desafiar las nociones fundamentales de un estado democrático de derecho", fustigó el fiscal general Rodrigo Janot, al defender que Calheiros fuera apartado de su posición.

"La actividad pública es muy noble y debe ser preservada de personas involucradas en actos ilícitos", afirmó Janot, quien subrayó que alguien acusado de cometer delitos contra la administración pública no debería ejercer el máximo cargo de la República, aunque sea interinamente.

¿Solución de compromiso?

Nueve de los once ministros del STF participarán de la votación, incluyendo la presidenta del tribunal, Carmen Lucia.

Para confirmar la suspensión de Calheiros son necesarios 5 votos a favor. Los dos ausentes son Gilmar Mendes (considerado cercano a Calheiros), quien se halla en el extranjero; y Luis Roberto Barroso, que se declaró impedido porque fue socio de uno de los abogados que participan en el caso.

Si el STF respalda el fallo de Mello, "contaría con la aprobación de la opinión pública", caldeada por las tentativas del Congreso de poner límites a la Operación Lava Lato que investiga el escándalo de Petrobras, dijo a la AFP Diego Werneck Arguelhes, profesor de Derecho en la Fundación Getulio Vargas (FGV) de Rio de Janeiro.

Además, "echarse atrás podría parecer un acto de debilidad" por parte del Poder Judicial, agregó.

Pero el STF podría también aprovechar la ocasión para "disciplinar a Marco Aurelio", que ya fue criticado en otras ocasiones por fallos considerados intempestivos, señaló Werneck Arguelhes. En ese caso, podría prevalecer también una voluntad de "no querer interferir en la política del gobierno".

El abogado del Senado Alberto Cascais pidió a los magistrados que Calheiros sea retirado de la línea sucesoria a la Presidencia de la República, pero no de su cargo, como "una solución menos drástica".

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Los analistas evocan igualmente la posibilidad de atender dicho pedido y optar por una solución de compromiso.

Calheiros es actualmente segundo en esa línea, después del presidente de la Cámara de Diputados. Normalmente el presidente del Senado es tercero, pero todos avanzaron un puesto tras la destitución este año de la presidenta de izquierda Dilma Rousseff, reemplazada por Michel Temer, quien era su vicepresidente.