•   Nueva York, EE.UU  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

El petrolero Rex Tillerson será el próximo jefe de la diplomacia estadounidense si es ratificado por el Senado, en un proceso que se espera sea muy complejo por los vínculos internacionales del elegido, especialmente con Rusia.

Tillerson, de 64 años, máximo ejecutivo de la petrolera ExxonMobil, la más importante de EE. UU., fue confirmado ayer para el puesto por el presidente electo, Donald Trump, que en días previos había dado pistas claras en esa dirección.

"La carrera de Rex Tillerson es la personificación del sueño americano", afirmó Trump en un comunicado que da cuenta de este nombramiento, el más importante que le quedaba por designar del gabinete que lo acompañará en la Casa Blanca desde el 20 de enero.

Al explicar por qué se inclinó por Tillerson, Trump destacó fundamentalmente sus dotes de negociador, algo que ha destacado también de otros empresarios que ha sumado a su equipo en diferentes posiciones del gobierno.

Tillerson es "un jugador de ajedrez y negociador de clase mundial", tuiteó Trump el pasado domingo, cuando todo apuntaba al directivo de ExxonMobil como el mejor colocado para asumir como titular de la Secretaría de Estado.

EN EL CAMINO

En la carrera han quedado figuras como el excandidato presidencial Mitt Romney, un antiguo rival político de Trump, aunque en las últimas semanas parecen haber superado sus diferencias, quien se mencionaba con fuerza para la Secretaría de Estado.

Pero Romney ya anunció el lunes por la noche que descartaba ser designado para ese puesto, aunque dijo que había sido "un honor" haber sido considerado por el presidente electo para sumarse a su gabinete.

También ha quedado marginado el exembajador ante la ONU John Bolton, un diplomático de carrera de línea dura que llegó a sugerir la necesidad de bombear las instalaciones nucleares de Irán que podrían ser utilizadas para fabricar bombas atómicas.

Tillerson fue elegido por Trump por el "duro trabajo, la dedicación y la inteligencia en alcanzar acuerdos" que ha venido demostrando como CEO o máximo ejecutivo de ExxonMobil.

"Su tenacidad, su amplia experiencia y el profundo conocimiento de la geopolítica lo hacen un excelente elección para ser secretario de Estado", agregó el presidente electo en una nota oficial.

Pero ese perfil y especialmente su proximidad al presidente ruso, Vladimir Putin, se han convertido en razones importantes que generan suspicacias entre los legisladores y que pueden entorpecer su ratificación en el Senado.

Lea: La petición de Bill Gates a Donald Trump

Tillerson, que dirige ExxonMobil desde 2006 aunque ha estado trabajando para la compañía desde 1975, conoce a Putin desde los tiempos del presidente Boris Yeltsin (1991-1999) e inclusive ha sido condecorado por el gobierno ruso.

Entre sus acciones destaca el acuerdo que firmó en 2011 para que se permitiera a ExxonMobil el acceso a recursos petrolíferos en el Ártico y que además implicó el permiso de la compañía rusa Rosneft para invertir en concesiones de la petrolera de EE. UU.

Se trata de una vinculación muy sensible especialmente ahora, cuando se intensifican las acusaciones de que Rusia estuvo detrás de una serie de ciberataques que supuestamente favorecieron las posibilidades de Trump en los últimos comicios.