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Intensos combates se reanudaron este miércoles entre soldados e insurgentes en Alepo, segunda ciudad de Siria, donde se truncaron las esperanzas de una evacuación rápida de miles de civiles hambrientos y asediados en el reducto rebelde.

Tras una pausa de varias horas, el régimen reanudó sus bombardeos aéreos y los tiros de artillería. Los habitantes, aterrorizados, huían por las calles en busca de refugio, según un corresponsal de la AFP, que vio a muchos heridos a su alrededor.

Otros intentaban esconderse en los portales de los edificios. El corresponsal vio a un tanque del régimen disparando contra los sectores insurgentes.

"La situación es horrible en estos momentos en Alepo", escribió el militante Mohammad Al Jatib, contactado por la AFP a través de internet. "Los heridos y los muertos están en las calles, nadie se atreve a retirarlos".

"El bombardeo es continuo, nadie se mueve siquiera. Es una situación indescriptible", agregó.

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"Hemos vuelto a la casilla de salida", resumió el director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), Rami Abdel Rahman, dando cuenta de, al menos, diez muertos en el puñado de barrios que quedan en manos de los rebeldes, en el sur de la ciudad.

Al menos siete civiles murieron el miércoles por disparos rebeldes contra dos barrios en manos del gobierno, según la televisión pública siria.

El acuerdo de evacuación habría permitido a los miles de civiles que lo desearan abandonar las últimas posiciones de los rebeldes en la parte este de la ciudad, que conquistaron en 2012, donde llevan sitiados desde hace más de cuatro meses por el ejército, privados de medicamentos, servicios básicos y alimentos.

Rusia, principal aliado del presidente Bashar Al Asad, acusó a los rebeldes de haber desatado las hostilidades, tras varias horas de tregua, mientras Turquía, que apoya a la oposición, culpó a las tropas del régimen y a sus aliados.

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Cientos de civiles han muerto y casi 130,000 han tenido que abandonar sus hogares a causa de la ofensiva lanzada el 15 de noviembre por las fuerzas prorrégimen, que controlan ya el 90% de la ciudad.

En el último reducto rebelde de Alepo, principalmente en el barrio de Al Mashad, una multitud de civiles, cargados con sus pertenencias, se agolpaba en las calles.

Llevaban esperando desde las 05:00H cualquier noticia sobre la evacuación, según otro periodista de la AFP. Muchos habían pasado la noche al raso, tiritando de frío bajo la lluvia.

Por la mañana, una veintena de autocares esperaba en el barrio de Salahedin, dividido entre el régimen y los rebeldes, en vistas a una evacuación que debía haber comenzado a las 03H00 GMT.

Pero ésta fue finalmente suspendida a causa de los desacuerdos.

Según un responsable rebelde, el régimen y su aliado iraní "impusieron nuevas condiciones". "Quieren vincular el acuerdo" a que los rebeldes levanten el sitio de los pueblos de Fua y Kefraya, en manos del gobierno, en la provincia de Idlib (noroeste), aseguró.

Por su parte, una fuente cercana al poder acusó a los rebeldes de haber querido aumentar el número de personas evacuadas de 2,000 a 10,000.