•   Haifa, Israel  |
  •  |
  •  |
  • AFP

Muchos israelíes han optado por dar un voto de confianza a las promesas de Donald Trump de apoyar al Estado hebreo, a pesar de que desde su elección han aumentado los actos antisemitas vinculados a sus simpatizantes.

En los diez días siguientes a la elección de Trump, se registraron 867 incidentes racistas en Estados Unidos, 100 de ellos de carácter antisemita, según el informe de una organización estadounidense de derechos humanos, Southern Poverty Law Center.

Periodistas judíos fueron víctimas de ataques antisemitas en redes sociales.

"La comunidad judía estadounidense no ha conocido tal nivel de antisemitismo en la plaza pública o en la escena política desde los años 1930", denunció recientemente en un discurso Jonathan Greenblatt, jefe de la Anti-Defamation League (ADL), una oenegé judía que combate el antisemitismo.

Miembros del Ku Klux Klan dieron su apoyo a Trump. Steve Bannon, designado por el presidente electo consejero de estrategia, dirigía el sitio de informaciones Breitbart, próximo a la extrema derecha. Breitbart News "hacía el juego de una nebulosa de blancos nacionalistas abiertamente antisemitas y racistas", denuncia la ADL.

Los israelíes, tres cuartas partes de los cuales son judíos, parecen menos preocupados, en lo que podría ser el reflejo de las diferentes sensibilidades de los judíos estadounidenses e israelíes.

'El antisemitismo está ahí' 

Haia Kaspy y Yaacov Walden, dos supervivientes de la Shoah que viven en una residencia de ancianos de Haifa (norte de Israel), encarnan los ambivalentes sentimientos de los judíos.

"Por supuesto que me da miedo", reconoce Haia, de 83 años, en su habitación, en cuyas paredes cuelgan las fotografías de sus hermanos muertos en Rumanía, aliada de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

"El antisemitismo está ahí, a gran escala. Podríamos conocer de nuevo la misma situación", dice.

Sin embargo, Yaacov Walden, de 87 años, destaca la seguridad de Israel y no cree que las posiciones radicales adoptadas por algunos simpatizantes de Trump puedan alterar su compromiso en favor del Estado hebreo.

Trump le ha regalado los oídos a muchos israelíes al prometerles el traslado de la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén, rompiendo con el rechazo de Estados Unidos de reconocer Jerusalén como la capital de Israel. Además, también afirmó que no forzará a los israelíes para que hagan las paces con los palestinos.

Uno de los pesos pesados del gobierno, Naftali Bennett, proclamó que la idea de un Estado palestino independiente era cosa del pasado tras la elección de Trump.

Por su parte, el primer ministro, Benjamin Netanyahu, trató de disipar los miedos suscitados por la elección de Trump.

"Siempre hay antisemitismo entre los extremistas, tanto a extrema izquierda como a extrema derecha", declaró. "Pero creo que se trata de un fenómeno marginal".

De interés: Las fechas claves que debe saber para 2017

Desconexión

Según un sondeo, el 55% de los israelíes judíos consideran injustificado el miedo a una subida del antisemitismo con la elección de Trump.

Para Hadas Cohen, investigadora de ciencias políticas, no resulta sorprendente que la elección de Trump no haya causado demasiado revuelo en Israel. "Cuanto más a la derecha se está, menos se preocupa uno de este tipo de cosas", explicó, refiriéndose a los israelíes y al creciente predominio de la derecha.

Los israelíes "viven un momento de celebración. A partir de ahora, para ellos, ha terminado la solución de los dos Estados" israelí y palestino, zanjó.

De forma distinta viven la nueva situación los judíos estadounidenses quienes, históricamente, votan en su mayoría por el Partido Demócrata en las elecciones presidenciales.

A esto se añadiría una desconexión cada vez mayor con los judíos israelíes, considera Gershom Gorenberg, historiador especializado en las relaciones entre Israel y Estados Unidos.

"Israel siempre ha solicitado el apoyo y la solidaridad de los judíos de la diáspora, no creo que esto pueda hacerse siempre en un solo sentido", dijo, anhelando una eventual protesta del gobierno israelí contra un aumento del antisemitismo en Estados Unidos.