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Evo Morales celebró el domingo el aniversario de su primera elección como presidente de Bolivia con la certeza de que su proyecto político es "un proceso sin retorno", tras haber sido postulado a los comicios de 2019 por el oficialismo.

En un multitudinario acto en Ivirgarzama, en el centro tropical del país, Morales reiteró que "si el pueblo dice sí (a su candidatura), Evo seguirá con el pueblo para garantizar esta revolución democrática y cultural".

Morales afirmó que el proceso político que encabeza "es un proceso sin retorno" impulsado por las clases sociales empobrecidas que llegaron al poder "para quedarse toda la vida", en una región en la que la izquierda ha sufrido un retroceso.

Al acto por el "Día de la Revolución Democrática y Cultural", en alusión a su primer triunfo en las urnas, no asistieron sus principales aliados en la región, los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro, y de Ecuador, Rafael Correa, cuya presencia había sido confirmada días antes por el propio Morales.

En medio de una crisis política y social en Venezuela, Maduro estuvo representado en Ivirgarzama por su vicepresidente Aristóbulo Istúriz, quien llamó a "reconquistar los espacios sociales" que el denominado "socialismo del siglo XXI" perdió en los últimos años, al aludir a la derrota electoral de Cristina Kirchner en Argentina y la destitución de Dilma Rousseff en Brasil.

CUARTO MANDATO

Líder de los labriegos cocaleros desde 1988, Morales llegó a la celebración tras el congreso de su partido Movimiento Al Socialismo (MAS), que volvió a postularlo a la presidencia para los comicios de 2019, pese a estar legalmente inhabilitado luego que en febrero un referéndum le negara la posibilidad de una nueva reelección.

Esa fue su primera derrota electoral desde su elección en 2005 con el 54% de los votos, que revalidó en 2009 con 64% y en 2014 con el 61% de los sufragios.

El oficialismo se resiste a aceptar el veredicto popular del referendo bajo el argumento de que hubo una "campaña de guerra sucia", ante acusaciones opositoras de un supuesto hijo de

Morales con la representante de una empresa china que tiene millonarios contratos con el Estado. Se comprobó la inexistencia del menor, mientras su expareja está detenida y es investigada por legitimación de ganancias ilícitas.

Además, Morales se regodea ante una oposición que no ha logrado articularse: "la derecha qué propone: nada, qué tiene para (ofrecer para la gestión) 2020-2025: nada, la derecha solo sabe rechazar y rechazar, la derecha solo sabe mentir y mentir, la derecha solo sabe cuestionar y no proponer nada". 

El oficialismo evalúa entonces los caminos legales para permitir la reelección de Morales, que van desde recoger firmas del 20% del padrón electoral para lanzar una iniciativa ciudadana, una reforma que autorice la reelección consecutiva por más de un período, la renuncia del mandatario antes de las elecciones de 2019 para adelantar el término de su mandato, o basarse en una interpretación de la Constitución.

Para la senadora opositora Jeanine Añez, de la bancada de Unidad Demócrata (derecha), el oficialismo "no quiere respetar la decisión de la gente", que expresó su voluntad en el referéndum.

"¿Qué clase de democracia quiere implantar Morales?", se preguntó la opositora.

De los gobiernos de izquierda que permanecen en la región, Morales es quien sale mejor parado con un Ejecutivo políticamente estable que ha logrado reducir la pobreza en un país que registra un crecimiento promedio superior a 4.5%.

Morales basó su éxito en reformas como la estatización de los recursos naturales, en una coyuntura de bonanza de precios de las materias primas (algo que ahora llegó a su fin), lo que le permitió disponer de una generosa renta que canalizó en millonarios proyectos de infraestructura, y también para ganar adeptos a través de subsidios.