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"El ambiente es sofocante", pero los berlineses quieren ser "fuertes" ante el "terrorismo". Este jueves volvió a abrir el mercadillo de Navidad de la capital alemana donde se produjo el atentado que dejó 12 muertos el lunes.

Las casetas de madera instaladas en la Breitscheidplatz, cerca del Ku'damm, una de las avenidas más famosas de Berlín, abrieron poco antes de las 11H00 (10H00 GMT) bajo un cielo gris.

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A dos días de la Nochebuena, la presencia policial era bastante discreta: varias patrullas se movían entre la muchedumbre, llevando las armas en bandolera.

Por la mañana se instalaron bolardos de hormigón para impedir el acceso de cualquier vehículo a la zona.

"Da gusto ver que tras un atentado la gente es fuerte y (...) no se detiene", dice David Ulbricht, de 24 años.

En el mercadillo, el ambiente es tranquilo y silencioso. Se anularon las animaciones musicales por respeto a las víctimas.

"Se nota que el ambiente es sofocante, todo el mundo está callado", cuenta Jan-Philipp Biermann, que vende hamburguesas y comida asiática en el mercado, uno de los más frecuentados de la capital antes del atentado del lunes, reivindicado por el grupo yihadista Estado Islámico (EI).

"La vida vuelve a la normalidad, pero todos pensamos en lo que ocurrió", dice.

Crepes y 'Glühwein'

Visiblemente conmovidos, los comerciantes tienen el semblante serio. Algunos lloran, otros se reúnen y se abrazan para consolarse.

El famoso vino caliente con especias / Foto:AFPLos mercados navideños son una tradición típica de la cultura popular alemana.

Delante de las casetas, parejas, amigos y familias comen crepes o una salchicha o brindan con un 'Glühwein', el tradicional vino caliente con especias.

En medio del mercadillo, la gente ha ido depositando en el suelo velas, flores y mensajes personales en homenaje a las víctimas. En el centro, una hoja tiene escrita la famosa frase "Ich bin ein Berliner" (Soy berlinés), pronunciada por el entonces presidente estadounidense John F. Kennedy durante su visita a Berlín Oeste, en junio de 1963, antaño un símbolo de la resistencia frente al enemigo soviético, hoy una frase contra la amenaza yihadista.

"Queríamos ver donde ocurrió para brindar nuestro apoyo y mostrar nuestro respeto a quienes perdieron su vida aquí", explica Jenny, una estudiante holandesa de 22 años, que visita la capital alemana junto a su amiga Veerle. "Nos sorprende que ya esté abierto otra vez", añade.

El lunes por la noche, un camión embistió a los visitantes del mercadillo de Navidad cercano a la iglesia del Recuerdo, uno de los símbolos de la capital alemana, cuyo tejado quedó destrozado por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.

El presunto autor de la matanza, reivindicada por el grupo yihadista Estado Islámico (EI), es un tunecino de 24 años, Anis Amri.

A pocos metros de ahí, alguien colocó una foto en blanco y negro de la iglesia del Recuerdo en un caballete. La imagen tiene la inscripción "Estamos enlutados" y a su lado se puede leer la frase "El amor antes que la guerra", escrita con letras de colores.

La decisión de reabrir rápidamente el mercado de Navidad se tomó "en estrecha coordinación" con las autoridades, indicaron las empresas organizadoras, después de que la policía registrara todo el recinto.