•   Beirut  |
  •  |
  •  |
  • AFP

Desde los niños Omran y Bana al corresponsal de la AFP Karam Al Masri, pasando por los Cascos Blancos que arriesgaron su vida a diario, y el doctor Maaz, pediatra que murió bajo las bombas, estas son algunas de las figuras emblemáticas del drama de Alepo.

Omran, símbolo de la violencia ciega

En agosto de 2016, la foto de un niño de cuatro años, conmocionado, sentado solo en la butaca de una ambulancia, tras la destrucción de su casa, con el rostro recubierto de sangre y polvo, fue compartida por millones de internautas y se convirtió en una de las imágenes emblemáticas del año.

Omran "resume el sufrimiento de los niños en Alepo, sometidos a bombardeos hasta en sus propias casas (...). Normalmente están desmayados o llorando. Pero Omran estaba ahí sin decir nada, la mirada vacía, como si no comprendiera muy bien lo que le acababa de suceder" afirmó el fotógrafo que lo retrató.

En un video filmado por la red de militantes de Aleppo Media Center (AMC), se ve a Omran limpiándose la frente ensangrentada. Luego, en un gesto espontáneo y conmovedor, limpia su mano en la butaca al ver que lo están filmando.

Bana, la niña que tuiteaba desde el infierno de Alepo

Desde septiembre, la niña de siete años Bana Al Abed, tuiteaba, con la ayuda de su madre Fatemah, su vida diaria y el calvario de los habitantes de Alepo Este, asediados y bombardeados por la aviación del régimen apoyada por Rusia.

"Tenemos mucho miedo, sálvennos", "las bombas hacen temblar el suelo", "la guerra robó mi infancia" o "ya no hay medicamentos" "estamos tan cansados" se podía leer en los tuits en la cuenta @AlabedBana, verificado por Twitter.

La niña, evacuada de Alepo, fue acogida el miércoles por el jefe de Estado turco Recep Tayyip Erdogan.

El salvador de niños que se topó con la muerte

El doctor Mohammad Wassim Maaz se prometió que iba a salvar los niños de Alepo, pero en abril de 2016 murió junto a una veintena de civiles en el bombardeo aéreo del hospital en el que trabajaba, Al Qods.

Dotado de un enorme sentido del humor, "era considerado como un gran pediatra y en todo caso fue uno de los últimos que se quedó en ese infierno" según sus colegas.

Nacido en Alepo, el doctor Maaz trabajaba durante el día en el hospital pediátrico e incluso atendía las urgencias durante la noche.

Los Cascos Blancos, "héroes" anónimos de la guerra

Estos 3.000 socorristas, todos ellos voluntarios y benévolos, salieron del anonimato gracias a los desgarradores videos de sus operaciones de rescate en las ruinas de edificios, rescatando a supervivientes, muy a menudo niños.

Uno de los videos más conmovedores muestra a un Casco Blanco que consigue milagrosamente sacar vivo a un bebé de dos meses, tras 12 horas de rescate en las ruinas de un edificio en 2014.

Candidatos al Nobel de la Paz, esos socorristas fueron recompensados con el premio sueco Right Livelihood, considerado un "Nobel alternativo", por su "excepcional valentía, su compasión y su compromiso humanitario".

Karam Al Masri, una valentía que no vacila

Karam Al Masri, de 25 años, colaborador de la AFP desde 2013, ha vivido y rendido testimonio a diario del asedio, del hambre y el infierno de su Alepo natal.

Al Masri conoció las cárceles del régimen, y luego las del grupo Estado Islámico, antes de convertirse en fotógrafo y reportero video de la AFP en Alepo Este. Perdió sus padres en un bombardeo con barriles explosivos, el arma predilecta del régimen.

"Mi existencia desde el inicio de los bombardeos en Alepo es intentar permanecer vivo. Es como si estuviera en una jungla en la que intento sobrevivir hasta el día siguiente (...). Las masacres y los bombardeos se han convertido en algo habitual, como las imágenes de niños bajo los escombros, los heridos, los cuerpos destrozados. Estoy hastiado, ya no es como antes" explicó en septiembre pasado.

Recientemente obtuvo el premio francés Varenne de periodismo.