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Las autoridades mexicanas reforzarán notablemente el despliegue de militares y policías en la fronteriza Ciudad Juárez (norte), la localidad más violenta del país, cuyo aeropuerto internacional fue desalojado el miércoles bajo amenaza de bomba.

En la misma jornada, las fuerzas de seguridad mexicanas recibieron un fuerte golpe al ser asesinados cuatro agentes en un ataque con granadas en el estado de Guerrero (sur).

“En las próximas semanas se reforzará de manera notable la presencia de la autoridad militar, policial, federal, estatal y municipal en (Ciudad) Juárez”, dijo a la prensa el ministro de Gobernación, Fernando Gómez Mont, al término de una cumbre del gabinete de Seguridad Nacional celebrada en Ciudad Juárez.

El funcionario, coordinador del gabinete en el que participaron otros tres ministros, no aportó detalles de este refuerzo pero aseguró que “será visible por los habitantes de la zona en las próximas semanas”.

“No se les va a ceder un centímetro de la plaza y los vamos a expulsar de Juárez”, dijo Gómez Mont en referencia a los grupos criminales que operan en la zona y que causaron en 2008 más de 1,650 asesinatos.

Actualmente hay 2,500 militares desplegados para la lucha contra el narcotráfico en el estado de Chihuahua, donde se ubica Ciudad Juárez.

Bombas, falsas alarmas…

Mientras se desarrollaba la cumbre se detectó en el aeropuerto internacional de Ciudad Juárez una bomba de fabricación casera, por lo que el personal y los viajeros fueron evacuados durante al menos tres horas, dijeron a la AFP fuentes de seguridad nacionales, que no dieron detalles del artefacto.

Por otro aviso de bomba, no detectada en este caso en la inspección, también fueron evacuados los juzgados federales de esta localidad, ubicados a tres calles del hotel donde se celebró la cumbre bajo fuertes medidas de seguridad, constató un periodista de la AFP.

En los últimos días, el crimen organizado forzó la renuncia del jefe de la Policía de Ciudad Juárez, tras proferir amenazas de muerte contra él y contra sus subordinados, y atacó la caravana del gobernador del estado de Chihuahua, José Reyes Baeza, con saldo de un custodio muerto.

El gobierno federal atribuye la mayoría de los asesinatos a una guerra entre el cártel que le da nombre a la ciudad y el de Sinaloa, dirigido por el prófugo Joaquín ‘el Chapo’ Guzmán, por el control del trasiego de drogas hacia Estados Unidos.

En el vecino del norte fueron detenidos el miércoles 52 presuntos integrantes del cártel de Sinaloa como parte de una operación que lleva desarrollándose desde hace 21 meses.

Emboscan a patrulla

Mientras, la Policía mexicana volvió a ser atacada el miércoles al sur del país. Un comando acribilló y lanzó granadas contra un coche patrulla que acabó totalmente calcinado en Zihuatanejo (Guerrero), matando a cuatro agentes.

Dos granadas de fragmentación habían sido arrojadas contra una academia policial de Zihuatanejo el pasado sábado, resultando heridas cinco personas, entre ellas un policía.

Un día antes, el Ejército mexicano había realizado un operativo contra el crimen organizado. en el que detuvo a nueve personas, según la prensa mexicana.

Unos 120 policías fueron asesinados por el crimen organizado en 2008, según el gobierno federal.