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  • EFE

La vuelta al poder del Partido Liberal de Canadá de la mano de Justin Trudeau, tras casi diez años en la oposición, ha significado también el "regreso" del país al escenario internacional tras una década de progresivo aislamiento.

A principios de diciembre de 2016, el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, viajó a Ottawa para despedirse de Canadá y Trudeau antes de abandonar definitivamente la Casa Blanca.

Durante la cena ofrecida por Trudeau a Biden, el vicepresidente declaró que "el mundo va a pasar mucho tiempo observándole, primer ministro, a medida que se generan más y más desafíos al orden internacional liberal que nunca antes desde el final de la Segunda Guerra Mundial".

Biden terminó su alocución con un "'¡Vive le Canada!' porque les necesitamos mucho, mucho de verdad".

Las palabras de Biden resumen el sentir del mundo liberal hacía Canadá y Trudeau, especialmente tras diez años de gobiernos del ex primer ministro conservador Stephen Harper y con la inminente llegada a la Casa Blanca del republicano Donald Trump.

Ya sea en cuestiones como el cambio climático, la crisis de refugiados sirios o la creciente popularidad de políticas proteccionistas en el mundo occidental, en su primer año de Gobierno, Trudeau y su Partido Liberal han cumplido con su promesa de que Canadá regresaría al escenario internacional.

La promesa la realizó Trudeau inmediatamente tras ganar las elecciones generales del 19 de octubre de 2015 y poner fin a casi una década de gobierno de Harper, caracterizada por el paulatino aislamiento de Canadá de los foros internacionales.

Una de las primeras medidas de Trudeau tras formar gobierno fue la de impulsar la llegada a Canadá de refugiados sirios en un momento en que muchos países europeos estaban cerrando sus puertas ante las oleadas de personas que huían de la guerra civil en Siria.

En una escena que ha sido emitida de forma incesante por las televisiones de todo el mundo, en la noche del 10 de diciembre de 2015, Trudeau acudió al aeropuerto de Toronto para recibir personalmente, sin chaqueta y con la camisa arremangada, al primer grupo de refugiados sirios.

Rodeado de algunos de sus principales ministros, el mandatario estrechó manos con los recién llegados, tomó en sus brazos a niños sirios que empezaban a experimentar el riguroso invierno canadiense y les ayudó a ponerse sus primeros abrigos.

El pasado 10 de diciembre, en un evento celebrado para conmemorar la llegada de los primeros refugiados, el ministro de Inmigración canadiense, John McCallum, declaró que "en un momento en que muchos países cerraron sus puertas a los refugiados, en Canadá dijimos 'venid, sois bienvenidos'".

En total, Canadá ha recibido 36.000 refugiados sirios en 2016 y otros 23.000 podrían llegar en los próximos meses.

Y su modelo de acogida de refugiados, en el que ciudadanos y organizaciones privadas patrocinan la llegada de refugiados, está siendo estudiado por muchos países para intentar repetirlo en sus jurisdicciones.

El "regreso" de Canadá a la escena internacional también ha sido claro durante el último año en la lucha contra el cambio climático.

En una decisión sin paralelo en la historia canadiense, en 2010 Harper retiró a Canadá del Protocolo de Kioto para poder explotar sin límites los yacimientos petrolíferos del país.

El anterior Gobierno canadiense también se destacó por poner trabas a acuerdos medioambientales en foros internacionales.

Por contra, una de las primeras grandes medidas de Trudeau ha sido llegar a un acuerdo nacional sobre cambio climático, que impone un precio a las emisiones de carbono, y defender de forma vigorosa la necesidad de luchar contra el cambio climático.

Las decisiones sobre el cambio climático han sido tan notables, que durante la mencionada visita de Biden a Ottawa, el vicepresidente estadounidense señaló que el primer ministro canadiense era una de las figuras claves para lograr avances en la materia.

"Va a haber progreso pero va a ser necesario que personas como usted, primer ministro, que entienden que tiene que enmarcarse en el contexto de un orden económico liberal, un orden internacional liberal", dijo Biden.

Y Biden, así como muchos otros estadounidenses, tienen sus esperanzas puestas en que Trudeau, como ha expresado hasta ahora de forma pública, sirva de contrapeso al futuro presidente de EEUU, Donald Trump, en lo que respecta a políticas comerciales proteccionistas, defendidas por el magnate neoyorquino.

Canadá, Estados Unidos y México forman el llamado Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Trump defendió en la campaña electoral la renegociación del TLCAN, lo que en Canadá es visto con temor, ya que el tráfico bilateral de mercancías supera los 1.500 millones de dólares al día.

El pasado noviembre, el primer ministro de Canadá aseguró en Lima, tras la Cumbre de Líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), que trabajará para demostrar a Trump los beneficios del libre comercio para ambos países.