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Miles de muertos entre las tropas estadounidenses, un enorme pero desconocido número de víctimas iraquíes y un costo de cerca de un billón de dólares: Estados Unidos se pregunta si la invasión de Irak, cuyo fin se vislumbra, valió realmente la pena.

La retirada de las tropas de combate que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, estableció oficialmente para fines de agosto de 2010, pondrá un término a la intervención que inició su predecesor, George W. Bush, en marzo de 2003 para derrocar al entonces presidente, Saddam Hussein, sospechoso de esconder armas de destrucción masiva.

Seis años más tarde, 60% de los estadounidenses estima que esta guerra no era necesaria, según una encuesta publicada la semana pasada por la cadena de televisión ABC.

La víspera de la ofensiva de 2003, la misma proporción de encuestados, es decir cerca de dos estadounidenses sobre tres decían estar a favor de la invasión. Pero las cosas cambiaron cuando fue revelado que Hussein no escondía ningún arma secreta.

Y luego la imagen del ejército estadounidense fue desprestigiada por el escándalo de las torturas en la cárcel de Abu Ghraib en Bagdad.

La ofensiva dividió al país pero no desató las mismas manifestaciones pacifistas que contra la guerra de Vietnam. También es cierto que en aquel entonces el servicio militar obligatorio estaba en vigor.

Bush dice que historia le dará razón

El ex presidente Bush asegura que la historia le dará la razón y que Irak se volverá un Estado democrático pro-occidental de manera duradera, con un efecto estabilizador para Medio Oriente.

Anunciando su calendario de retirada en una base de infantes de marina, Obama --opositor desde el principio de la intervención en Irak-- homenajeó a las tropas, saludando el derrocamiento de Saddam Hussein y el establecimiento de un gobierno en Bagdad.

Pero también subrayó “las lecciones” a sacar de la guerra: hay que evaluar bien los objetivos y los costos de un conflicto y no menospreciar la cooperación con los aliados.

El conflicto causó hasta el momento la muerte de 4,200 soldados, entre los cuales 176 se suicidaron, mientras que 31,000 fueron heridos, según cifras del Pentágono.

Costos multimillonarios

Irak costó 687,000 millones de dólares a Washington, según el centro de reflexión Center for Strategic and Budgetary Assessments. Pero según otras estimaciones, el costo de aquí a 2012 podría alcanzar el billón de dólares.

Estos fondos podrían haber sido mejor gastados para la guerra en Afganistán --en cuyas regiones tribales se refugia el grupo islamista Al Qaida-- para luchar contra la crisis económica, o para financiar las prioridades del país en materia social y educativa, aducen los opositores a la intervención en Irak.

La guerra también dañó la confianza de los estadounidenses hacia las instituciones que les indujeron a opinar erróneamente, tensó las relaciones con los aliados y desvirtuó la imagen de Estados Unidos en el mundo árabe y musulmán.

Pero para el coronel retirado, Bob Killebrew, un veterano de la guerra de Vietnam, “no se puede evaluar el costo de la guerra en Irak hasta tanto no se conozca la salida”.

“Si en 10 años Irak es un país sólido, viable, razonablemente democrático y pro estadounidense, pensaremos que habrá valido la pena”, observa.