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El presidente palestino Mahmud Abas advirtió el viernes al presidente electo, Donald Trump, que el traslado de la embajada de Estados Unidos en Israel de Tel Aviv a Jerusalén supondría una “línea roja” y que los palestinos no lo aceptarían.

“Toda declaración o toma de posición que cuestione o modifique el estatus de Jerusalén es una línea roja, y no lo aceptaremos”, dijo Abas, según el texto publicado por la agencia palestina Wafa de un discurso que debía pronunciar en Beit Sahur, cerca de Belén, en Cisjordania, un territorio palestino ocupado por Israel.

Si se transfiere la embajada a Jerusalén, “el proceso de paz en Oriente Medio, e incluso en el mundo, sufrirá grandes consecuencias”, afirmó Abas, que sin embargo invitó a Trump a visitar los Territorios palestinos.

Trump prometió durante su campaña que reconocería a Jerusalén como capital de Israel y que trasladaría la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén. De ser así, rompería con la política histórica de Estados Unidos y también con la de la gran mayoría de la comunidad internacional.

El estatus de Jerusalén es una de las cuestiones más espinosas de una solución del conflicto palestino israelí que todavía se hace esperar.

Israel defiende que todo Jerusalén es su capital, incluyendo Jerusalén este, la parte de la ciudad mayoritariamente palestina de la ciudad, que Israel ocupa desde 1967 y que ha anexionado desde entonces. Los palestinos quieren hacer de Jerusalén este la capital del Estado al que aspiran.

Trump designó en diciembre como futuro embajador en Israel a David Friedman quien, nada más ser nombrado, dijo estar ansiosos por cumplir su misión “en la capital eterna de Israel, Jerusalén”.

El traslado de la embajada es una “gran prioridad” de Trump, afirmó en diciembre una consejera próxima del presidente elector, Kellyanne Conway, citada en los medios.