AFP
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Un total de 31 presos fueron brutalmente asesinados la madrugada del viernes en una cárcel de Roraima, en el norte de Brasil, cuatro días después de que una sangrienta venganza dejara 56 muertos en un presidio de Manaos, en plena guerra entre bandas por el control del narcotráfico.

Como en la capital de Amazonas, las víctimas fueron decapitadas, mutiladas y desmembradas, según las fotografías obtenidas por la AFP, donde aparecen decenas de cuerpos apilados sobre un gigantesco baño de sangre.

Tras las pericias realizadas a los cuerpos, las autoridades redujeron en la tarde el balance de fallecidos de 33 a 31.

"La barbarie ocurrió sobre las 02:00 de la mañana. No hubo intercambio de tiros, las víctimas fueron asesinadas con objetos cortantes o armas artesanales", describió Uziel Castro, secretario de Justicia de Roraima.

Un video exclusivo obtenido por la AFP muestra cómo los internos, la mayoría en ropa interior, sacan los cuerpos hacia los vehículos del Instituto Médico Legal, al exterior del centro.

Situada en las afueras de Boa Vista, capital de Roraima, la Penitenciaría Agrícola de Monte Cristo, es la mayor prisión de este estado fronterizo con Venezuela, y cuenta con más de 1,400 presos, más del doble de su capacidad.

Pese al clima de máxima tensión entre facciones que se vive en los presidios de la estratégica región norte de Brasil -importante ruta del narcotráfico que linda con Venezuela, Perú y Colombia-, la matanza no habría sido una respuesta a la masacre de Manaos, según las autoridades.

El pasado 17 de octubre, diez reclusos fueron asesinados en la Pamc, algunos decapitados y otros quemados vivos.

El mismo día, ocho internos murieron en una cárcel de Rondonia, también en el norte de Brasil.