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  • AFP

Berlín echa ya de menos a Barack Obama y teme la llegada del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, que amenaza con hacer tambalear los pilares estratégicos de la Europa de la posguerra.

Ya en 2008, Obama, entonces candidato a la Casa Blanca, mostró la importancia que él otorgaba a Berlín organizando en la capital alemana más de un mitin de campaña, un hecho que recuerda a sus seguidores la famosa frase "Ich bin ein Berliner" (yo también soy un berlines) de John F. Kennedy que en 1963 simbolizó la unidad de Occidente frente al enemigo ruso.

Aunque la canciller Angela Merkel rechazó en aquel momento la autorización para celebrar el mitin en la Puerta de Brandenburgo, el senador demócrata consiguió reunir a 200.000 personas en la columna de la Victoria.

Tras ser elegido, los dos dirigentes establecieron una relación de confianza, a pesar de la tensión que suscitó el caso de espionaje del teléfono celular de Merkel o las críticas de Estados Unidos respecto a la posición de la canciller sobre la deuda europea, que consideraba demasiado estricta.

Esta buena relación quedó plasmada a mediados de noviembre cuando Barack Obama, en su viaje de adiós, multiplicó las alabanzas a su "socia extraordinaria", dejando a entender que le pasaba el relevo de defensor de los valores occidentales.

Para los berlineses, la partida de Obama es aún más amarga porque ven llegar a un Donald Trump que amenaza la industria alemana y la Unión Europea, y que critica a la OTAN, todos ellos pilares de la seguridad y la prosperidad de Alemania.

"Merkel y Obama son auténticos dirigentes del siglo XXI, ella no sólo por ser la primera canciller y él, el primer presidente negro de Estados Unidos, sino por su planteamiento moderno, inteligente, con una visión a largo plazo", dijo a la AFP Antje Pohle, una berlinesa de 33 años, que trabaja en la comunicación.

"Obama no era perfecto pero lo vamos a echar de menos, sobre todo viendo la locura de Trump", añade.

Para Clemens Doepgen, de 50 años, empleado de una de las filiales alemanas del constructor automotriz estadounidense Ford, los años de Obama fueron fastuosos y ahora se muestra preocupado ante la "simplista y brutal" retórica proteccionista de Trump.

Alemania teme también perder su peso político mundial, después de haber contribuido en el acuerdo nuclear con Irán y en el del clima de París.

"Después de la guerra y durante mucho tiempo, Alemania (...) fue infantilizada, después, tras la caída del Muro, fue considerada como un país púber, y fue Obama quien supo ver que había alcanzado su madurez", analiza Sudha David-Wilp, especialista de relaciones transatlánticas en el Fondo Marshall.

El tono tendría que cambiar de forma radical tras la investidura de Donald Trump este viernes. El magnate estadounidense criticó en una entrevista el lunes el "error catastrófico" de Angela Merkel abriendo el país a los migrantes.

Para el embajador estadounidense saliente, John Emerson, son preocupantes las provocadoras declaraciones de Trump y la voluntad de deshacerse de los logros de la diplomacia del país. Según él "ponerse de acuerdo" con Merkel será beneficioso para el multimillonario.