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  • AFP

La elección de Barack Obama en Estados Unidos había generado una esperanza inmensa en Africa, tierra natal de su padre keniata. Pero luego de ocho años en el poder, su herencia africana es antes que nada simbólica.

Se le veía como el hijo prodigioso de África, capaz de comprender mejor que sus predecesores de piel blanca este complejo continente.

Para Nelson Mandela la victoria histórica de Obama era la prueba de que todos deben "atreverse a soñar" y los africanos acogieron al nuevo presidente de Estados Unidos como un héroe.

Apenas seis meses después de asumir, Obama visitó Ghana con un fuerte mensaje y posó las bases de su futura política basada en el comercio al invitar a los africanos a tomar en mano su destino.

"El futuro de Africa incumbe a los africanos", declaró en Accra, capital de Ghana.

"Africa no necesita hombres fuertes, necesita instituciones fuertes". Una crítica en dirección de los dirigentes que se aferran al poder mientras que sus pueblos se hunden en la pobreza.

Estas declaraciones enloquecieron a la multitud, pero el entusiasmo terminó rápido: fue la primera, pero también la última gira africana del primer mandato de Obama.

Durante su segundo mandato volvió a dejar su marca tras visitar en Robben Island, la prisión en donde Mandela estuvo encerrado más de 20 años durante el apartheid.

"Gran parte de su herencia es haber cambiado la percepción según la cual Africa es un continente oscuro. Está en pleno crecimiento y repleto de oportunidades", explicó a la AFP el especialista de las relaciones EEUU/Africa Scott Firsing.

Obama se concentró en las posibilidades de negocios antes que en la ayuda humanitaria, resumió este investigador de la Universidad de Carolina del Norte.

Amenaza terrorista

Desde un punto de vista militar, Obama hizo incursionar su país en un territorio en el que hasta entonces estaba ausente.

Los soldados estadounidenses estuvieron presentes contra Al Qaida en el Magreb Islámico, (AQMI) en Malí, Boko Haram en Nigeria y los shebab en Somalia.

Se instalaron bases de drones en Níger, fronterizo de Malí, Nigeria y Camerún, mientras se realizaban ataques selectivos en Somalia.

"Francamente, el ejército estadounidense no tenía muchas razones de concentrarse en Africa, pero ahora, desgraciadamente, las tiene", estimó el ex jefe del Comando de Estados Unidos para Africa (AFRICOM), el general Carter Ham.

El caos en Libia tras la muerte de Muamar Gadafi en 2011 permitió a los combatientes radicalizados, así como a los arsenales de guerra, propagarse en toda Africa.

El general Ham estima que claramente hubo consecuencias "perjudiciales".

Obama hizo de estas amenazas una prioridad: "Pienso que estaba verdaderamente preocupado por la estabilidad y la seguridad en Africa".

"Si no hubiésemos hecho nada era sólo cuestión de tiempo antes de que esas organizaciones (yihadistas) alcanzaran su objetivo de atacar Occidente", dijo.

Sentimiento de orgullo

El mandato de Obama no fue perfecto: su administración fue criticada por el apoyo dado a países como Etiopía, muy criticado en materia de derechos humanos.

Para muchos la herencia más duradera de Obama es sin embargo su ejemplo. En Accra, en 2009, Obama declaró que "la sangre de Africa" corría en él.

"Tener a un líder como él tiene un efecto psicológico importante en los africanos", analiza Mzukisi Qobo, profesor de política en la Universidad de Johannesburgo.

"A pesar de sus debilidades y defectos, hay un sentimiento de orgullo de ver a alguien como Obama", añade.

El mes pasado los ghaneses recordaron las palabras de Obama sobre los "hombres fuertes" en ocasión de la derrota del presidente saliente John Dramani Mahama frente a su rival Nana Akufo-Addo.

A pesar de algunos incidentes, los comicios se desarrollaron globalmente bien y la transición se hizo en calma, al igual que en Nigeria en 2015 cuando Muhammadu Buhari derrotó a su predecesor Goodluck Jonathan.