•   Natal, Brasil  |
  •  |
  •  |
  • AFP

El gobierno brasileño trataba de recuperar el martes el control de las cárceles para frenar las matanzas entre bandas, pero se veía confrontado a más de 48 horas de tensión entre presos en Natal tras un brutal motín y a una huelga de guardias en Rio de Janeiro.

La crisis, que causó más de 130 muertos en los presidios desde el comienzo del año, seguía muy caliente en la penitenciaría de Alcaçuz, con presos de grupos rivales atrincherados después de la rebelión de este fin de semana, donde 26 reclusos fueron asesinados.

La policía disparó este martes balas de goma desde los muros de la cárcel contra los presos para tratar de separar a las facciones, que sacaban muebles y colchones del centro para protegerse, mientras otros se refugiaban en el desvalijado techo de la prisión, según imágenes tomadas por la AFP.

Al final de la noche, los dos grupos estaban separados apenas por enclenques barricadas y algunos internos estaban armados con machetes y objetos punzantes autofabricados, sin que la policía pareciera tener intenciones de intervenir.

A las puertas del centro, familiares afirmaban que reclusos de la facción local Sindicato do Crime RN, a la que pertenecía la mayoría de los asesinados del fin de semana, trataban de vengarse por la matanza e invadir el pabellón donde se encontraban sus rivales del poderoso Primer Comando de la Capital (PCC).

“Sólo tenemos un objetivo: arrancar las cabezas del PCC y lo vamos a hacer. Somos de aquí y no vamos a dejar que estos tipos dicten sus leyes en nuestra casa”, gritaba un preso en un video que envió a su mujer, al que tuvo acceso la AFP.

La violencia desatada en Natal forma parte del feroz enfrentamiento entre el PCC de Sao Paulo y el Comando Vermelho (CV) de Rio de Janeiro, y sus aliados locales, por el control de las rutas de la cocaína.

Esa guerra incendió las cárceles brasileñas con 134 presos asesinados en varias exhibiciones de violencia extrema sólo en los primeros días de este 2017, según un cómputo hecho por el diario Folha de Sao Paulo con datos del Ministerio de Justicia.

Desafío al Estado

Según Robinson Faria, el gobernador de Rio Grande do Norte, cuya capital es Natal, las autoridades tratan de evitar una fuga masiva después de que el PCC amenazara con incendiar la ciudad si sus líderes eran transferidos de cárcel.

Lo ocurrido en Alcaçuz “fue una barbarie que nunca vi en mi vida. Hicieron una hoguera con cabezas de seres humanos”, añadió ante periodistas en Brasilia, donde fue recibido por el ministro de Justicia, Alexandre de Moraes.

EFE/ENDLa policía intervino el lunes en Natal para trasladar a seis presuntos líderes del PCC a prisiones federales, pero no fue suficiente para retomar el control en este penal con capacidad para 620 reclusos que alberga a 1.083.

“Es un momento dramático porque el PCC está desafiando no solo al Estado, sino también a los sindicatos [carteles] regionales del crimen para comandar el tráfico de drogas. Es una guerra de facciones y destruyeron todo el presidio”, afirmó el gobernador.

Michel Temer “coloca a las Fuerzas Armadas a disposición de los estados” para hacer frente a la crisis, dijo de su lado el portavoz de la presidencia tras una reunión en la capital entre el mandatario conservador y responsables de seguridad e inteligencia.