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Miembros del grupo de los Zetas, brazo armado del cartel mexicano del Golfo, amenazaron telefónicamente en tres oportunidades atentar contra el presidente de Guatemala, Álvaro Colom, según información del gobierno difundida ayer domingo por la prensa local.

Las advertencias fueron realizadas por desconocidos al número 110 de la Policía Nacional Civil (PNC), donde la ciudadanía puede hacer todo tipo de denuncias, indicó a la prensa el secretario de Inteligencia Estratégica del Estado, Manuel de Jesús Galeano.

El funcionario explicó que el centro de llamadas de emergencia de la Policía registró tres avisos telefónicos en los que se advertía sobre “la intención de un grupo de los Zetas de atentar contra el presidente Álvaro Colom”.

Colom el sábado participó en una actividad pública en el Instituto para Varones de Oriente, en Chiquimula, unos 170 km al este de la capital, donde se desarrolló el programa denominado Gobernando con la Gente.

Una veintena de miembros de los Zetas, entre ellos la mitad de mexicanos, están en prisión al haber sido detenidos por delitos relacionados con narcomatanzas.

Las llamadas

Los desconocidos hicieron tres llamadas al número 110 de la Policía Nacional Civil (PNC), que alertaron ayer por la mañana a las autoridades sobre la posibilidad de que un grupo de los Zetas —brazo armado del cartel del Golfo— irrumpiera en el Instituto para Varones de Oriente (INVO), en Chiquimula, donde se desarrolló el programa presidencial Gobernando con la Gente.

Según informó Manuel de Jesús Galeano el centro de llamadas de emergencia de la Policía registró, desde tempranas horas del día, tres avisos telefónicos en los que se advertía sobre la intención de atentar contra el presidente Álvaro Colom.

Ante las amenazas, el dispositivo de seguridad preparado por la Secretaría de Asuntos Administrativos y de Seguridad (SAAS) fue reforzado y se restringió el acceso de vehículos dos cuadras a la redonda del sitio en donde se desarrolló esa actividad.

Una cuadra antes de llegar al sitio, el paso peatonal sólo fue permitido a las personas invitadas al evento y a quienes portaban la acreditación respectiva. Posteriormente había otro filtro de seguridad para revisar mochilas y carteras. Al final, para acceder a la actividad, los participantes fueron revisados por agentes de la SAAS, para asegurarse que no portaran armas de cualquier tipo.