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La nominada por el presidente electo Donald Trump para ser la próxima embajadora de EE. UU. ante la ONU, Nikki Haley, cuestionó la “desproporcionada” contribución financiera estadounidense a las Naciones Unidas y prometió promover reformas que ajusten más la institución a los “valores” de su país.

Haley, de 44 años y gobernadora de Carolina del Sur desde 2011, reconoció durante su audiencia de confirmación ante el Senado que no tiene apenas experiencia en política exterior, pero aseguró que aportará a la ONU una “perspectiva de forastera” a la institución, a la que le vendría bien “que la miren con otros ojos”.

“Nosotros contribuimos con el 22% del presupuesto de la ONU, mucho más que ningún otro país. Somos una nación generosa. Pero debemos preguntarnos qué cosas buenas están saliendo de esta contribución desproporcionada. ¿Estamos beneficiándonos de lo que pagamos?”, dijo Haley en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado.

RETIRAR FONDOS

La gobernadora se mostró dispuesta a amenazar con retirar los fondos estadounidenses a la ONU si no se efectúan ciertas reformas, algo que, consideró, “podría ser un gran mecanismo de presión”. 

La nominada reiteraba así algunas de las críticas de Trump, quien afirmó en diciembre que la ONU “no está a la altura” de su potencial y en lugar de resolver problemas “los causa”.

“Mi objetivo para las Naciones Unidas será crear una institución internacional que sirva mejor a los intereses del pueblo estadounidense”, sostuvo Haley.

“Mi trabajo será reformar la ONU en formas que le devuelvan la confianza del pueblo estadounidense. Debemos construir una institución internacional que honre el compromiso estadounidense a la libertad, la democracia y los derechos humanos”, agregó.

CONDENA

Haley aseguró que el mundo “tiene que ver a un EE. UU. fuerte” y consideró que fue un “terrible error” que el gobierno de Barack Obama permitiera, con su abstención, la aprobación en diciembre  de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que condenaba los asentamientos israelíes.

“Yo no me abstendré cuando la ONU trate de crear un entorno internacional que aliente los boicots a Israel. De hecho, les prometo que nunca me abstendré cuando la ONU tome cualquier acción que entre en contacto directo con los intereses y valores de Estados Unidos”, subrayó la candidata a embajadora. Preguntada sobre Rusia, Haley indicó que no cree “que podamos confiar en ellos” y afirmó que es necesario que EE. UU. se mantenga “fuerte” en oposición a sus acciones en Ucrania y Siria, y que Moscú debe tomar “medidas positivas” antes de que Washington levante las sanciones que mantiene sobre ellos.

Haley llegó a asegurar que “sí” cree que Moscú ha cometido crímenes de guerra en Alepo, algo a lo que el nominado de Trump a secretario de Estado, Rex Tillerson, no quiso contestar durante su audiencia la semana pasada.

La nominada a la ONU citó varias áreas donde cree que debe haber reformas a la organización, entre ellas una revisión de “las misiones de paz” y un refuerzo de las “protecciones a los informantes” que revelan información confidencial.

Cuestionó, además, que Estados Unidos deba “formar parte” del Consejo de Derechos Humanos de la ONU si el organismo “permite que Cuba y China participen” también en él.