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  • AFP

Con más de 9,000 personas y cerca de un centenar de aeronaves, Chile montó un inédito operativo de emergencia desde este sábado para combatir los peores incendios forestales de su historia, que ya han arrasado centenares de miles de hectáreas.

Más de 4,500 bomberos voluntarios y bomberos forestales, unos 4,600 militares, policías y funcionarios públicos, se enfrentan los voraces incendios que afectan siete de las 15 regiones del país, informó este sábado la presidenta Michelle Bachelet.

“Estamos dando una batalla contra el fuego sin pausa y también sin precedentes”, dijo Bachelet, quien espera incrementar el número de militares por sobre los 7,000.

Unas 400,000 hectáreas han sido destruidas en poco más de una semana de iniciados los feroces incendios indicó el último informe de la Corporación Nacional Forestal (Conaf).

Unos 3,000 incendios registrados durante la temporada 2016-2017 destruyeron más de medio millón de hectáreas, un incremento de casi 5,000 % en relación al periodo 2015-2016.

En tanto, unos 24 aviones, 45 helicópteros y 124 camiones cisternas fueron movilizados por el gobierno y empresas privadas para combatir las llamas. Entre estas aeronaves está el avión tanquero más grande del mundo con capacidad de 73,000 litros y que operó con éxito.

El domingo llegaba un avión tanquero ruso con capacidad de 42,000 litros.

Los aviones lanzan a diario alrededor de 980.000 litros de agua a los focos de incendio, según datos del gobierno.

La cifra de víctimas fatales por el siniestro se mantiene en 11, mientras que 2,025 personas han sido albergadas, 3,270 resultaron damnificadas y 1,089 viviendas fueron destruidas por estos voraces incendios.

La presidenta Bachelet ha calificado este siniestro como la peor catástrofe forestal de la historia de Chile, un país acostumbrado a soportar desastres naturales como terremotos y erupciones volcánicas.

Archivo/ENDLas regiones más golpeadas por las llamas son las de O'Higgins, Maule, Biobío y La Araucanía, donde se concentra un importante sector agrícola, ganadero y de plantaciones de monocultivos de propiedad de grandes empresas forestales.

Estas cuatro regiones fueron puestas bajo estado de catástrofe por Bachelet.

El gobierno afirma que las pérdidas económicas son incalculables, y teme además que el perjuicio a la fauna y flora de las zonas afectadas sea considerable e irreversible.