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Los participantes de la XVI Cumbre de Premios Nobel de Paz coincidieron ayer en que la única prueba de la materialización del proceso de paz con las FARC es la implementación de lo pactado, y el elemento que hará la diferencia es la confianza, que "debe extenderse más allá de las víctimas para triunfar".

En el panel "El proceso de paz en Colombia: Lecciones aprendidas", los ganadores del Nobel de Paz felicitaron a Colombia por convertirse "en un oasis de paz y tranquilidad en esta región del mundo" y aseguraron que la parte más difícil del proceso de paz es la implementación de lo pactado.

"Lograr la paz es fácil con la negociación, pero lo realmente difícil es cumplir con lo pactado, que a su vez marca el final del conflicto", aseguró José Ramos Horta, ganador del Nobel en 1996 por su continuo esfuerzo para terminar con la opresión vigente en Timor Oriental.

Los líderes coincidieron en que uno de los factores novedosos implementado en el proceso de paz en Colombia fue la participación de las víctimas en el proceso, lo que ayudó a generar confianza durante las negociaciones.

"El éxito del proceso ha descansado sobre la participación y la confianza que se generó dentro del proceso, debido a que se dio "sobre un ámbito sólido y neutro gracias a la experiencia internacional", dijo el representante especial de la misión de las Naciones Unidas en Colombia, Jean Arnault.

Los laureados también consideraron factor clave dentro del proceso de paz la participación del Ejército colombiano en las negociaciones, pues ayudó a crear en ellos "la mentalidad de que el conflicto estaba terminando".

Asimismo, calificaron al proceso de paz como "un ejemplo" debido a los procesos de reconciliación gestados en la mesa de negociaciones, los cuales se lograron "gracias a la confrontación cara a cara de los participantes en la mesa y la aceptación de sus responsabilidades", agregó Arnault.