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El Gobierno de Estados Unidos defendió ayer ante un tribunal de apelaciones la validez del polémico decreto que veta el ingreso de refugiados e inmigrantes a EE. UU., por ser "ejercicio legal" de la autoridad del presidente Donald Trump.

En un documento de 15 páginas el Departamento de Justicia pidió a la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito, con sede en San Francisco (California) que mantenga la validez del decreto, y apuntó que el bloqueo a las medidas previstas en el decreto es "enormemente amplio".

Los tres jueces de la Corte de Apelaciones informaron posteriormente que las partes involucradas en el caso (el Gobierno federal y el presidente Trump de un lado, y el Estado de Washington del otro) tendrán una audiencia telefónica hoy para presentar argumentos orales.

En esa audiencia "cada parte tendrá 30 minutos de tiempo para presentar argumentos", informó esa Corte.

En el documento presentado ayer ante el tribunal, el Gobierno afirmó que "la Orden Ejecutiva (decreto) es un ejercicio legal de la autoridad del presidente sobre la entrada de extranjeros a Estados Unidos y su admisión como refugiados".

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Por ello, apuntaron los abogados del Gobierno, el tribunal se equivocó al imponer una decisión que bloqueó la aplicación del decreto. "Pero aún si alguna opción de alivio era apropiada, el bloqueo generalizado por parte de la corte fue enormemente amplio", añadieron.

El decreto de Trump suspende por 120 días el ingreso de refugiados (provenientes de Siria el plazo es indefinido) y por 90 días para ciudadanos de Irak, Irán, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen, países de mayoría musulmana.

La decisión desató una oleada de indignación en todo el país hasta que un juez federal acató un pedido y suspendió la aplicación de las medidas previstas en el decreto de Trump.

Dura batalla

Por otra parte, casi un centenar de empresas tecnológicas y dos exsecretarios de Estado presentaron ayer demandas ante la justicia de Estados Unidos contra el decreto.

Gigantes de Silicon Valley como Apple, Facebook, Google, Microsoft y Twitter presentaron la noche del domingo un documento legal ante el tribunal federal de apelaciones del Noveno Circuito en San Francisco contra el decreto de Trump.

En paralelo, un grupo de figuras del Partido Demócrata, entre ellas los exsecretarios de Estado John Kerry y Madeleine Albright, pidieron ayer a la corte federal de apelaciones que mantenga la suspensión de la prohibición migratoria.

Los demócratas argumentaron que el decreto presidencial "fue mal concebido, mal implementado y mal explicado".

Entre las personalidades demócratas que firmaron el texto constan varios funcionarios del gobierno del expresidente Barack Obama, la exsecretaria de Seguridad Nacional Susan Rice, la exsecretaria de Seguridad Interior Janet Napolitano y el exjefe de la CIA Leon Panetta.

Michael Wolff de Newsweek: los medios pierden ante Trump, lucen ridículos

CRÍTICA • Los medios están perdiendo ante Donald Trump, escribió el mes pasado para Newsweek el columnista Michael Wolff y el pasado domingo le dijo a Brian Stelter, anfitrión del programa de CNN “Fuentes Confiables”, que es una “figura ridícula”. “Digo esto sin querer faltarle el respeto, pero creo que podría dejar de ser una figura tan ridícula”, le dijo Wolff a Stelter durante un programa transmitido el domingo. “No se ve bien que repetidamente y justificadamente defienda sus propios intereses. Los medios no deberían ser la noticia. Cada semana, de una forma religiosa, usted se convierte en la noticia. Nosotros (los periodistas) no somos la noticia”.

“Amo tu programa”, elogió Wolff a Stelter, pero luego volvió a criticarlo. “Me gustaría que tú no tuvieras que ver a las cámaras de televisión para hacer una lectura de las virtudes de los medios de comunicación en Estados Unidos y de todos los que quieren atacarla. Los medios de comunicación estarán bien”.

Stelter respondió a Wolff: “¿Acaso los medios de comunicación no necesitan una defensa?

“Los medios de Comunicación no necesitan ser defendidos por los medios de comunicación”, replicó Wolff. “Todos los días la portada del periódico The New York Times pareciera que estamos en la Alemania de 1938”.