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Cerca de 60 niñas y adolescentes que abandonaron la escuela al quedarse embarazadas y tener hijos se preparan para retomar sus clases en el Bañado Sur, uno de los barrios más pobres de Asunción, pese a la oposición de sus familias, que consideran la maternidad como su único proyecto de vida.

Entre pupitres, pizarras y cuadernos de apuntes, las chicas dan de mamar a sus bebés, juegan con ellos o les miman mientras acuden a clases de refuerzo escolar, que les sirven para mejorar sus notas y acercarse a la meta de concluir la educación secundaria.

Las chicas dijeron a Efe que quieren volver a estudiar para acceder a trabajos formales y asegurarse de obtener el salario mínimo que les permita sobrevivir y mantener a sus hijos.

"No quiero que mi hijo sea un impedimento para seguir estudiando, estoy aquí para demostrar a mi familia que yo puedo. Quiero terminar el colegio y, después, ir a la universidad y estudiar criminalística", dijo Fátima Mendoza, de 17 años, que este año continuará sus estudios de secundaria con el apoyo de la organización Mil Solidarios.

Esta ONG, fundada por el sacerdote español Francisco Oliva, impulsa desde 2008 el programa de Reinserción Escolar de Niñas y Adolescentes en Situación de Embarazo y Maternidad (Renasem), que ofrece apoyo escolar, formación humana y atención psicológica y social a niñas y adolescentes del Bañado Sur que quieren seguir estudiando, pese a estar embarazadas o tener hijos.

No es una tarea fácil: muchas de ellas, cuando deciden volver a la escuela, encuentran que sus padres o sus parejas se niegan a que continúen estudiando, y tratan de convencerlas de que, una vez que han dado a luz, su única prioridad deben ser sus hijos.

"Muchas veces por la calle me dicen: '¿para qué vas a estudiar, si vos ya tenés tu título?', refiriéndose a mi bebé", contó a Efe Marta Cardozo, otra madre adolescente becada por la organización.

En el Bañado Sur, las niñas suelen tener su primer embarazo entre los 12 y los 16 años, y antes de los 18 años ya han tenido su segundo hijo, explicó la directora ejecutiva de Mil Solidarios, Soraya Bello.

"Los embarazos precoces son multicausales. A veces las menores quedan embarazadas por abusos sexuales. En otros casos, los niños y niñas tienen una estimulación sexual muy temprana, debido a que están hacinados en sus casas con otras parejas", detalló Bello.

En otras situaciones, los embarazos se producen porque los varones se niegan a prevenirlos, y las niñas o adolescentes recurren a métodos anticonceptivos no seguros.

El embarazo es, junto con la pobreza, una de las principales causas de deserción escolar en mujeres adolescentes, la mitad de las cuales interrumpe sus estudios al quedar embarazada y, de ellas, solo 6 % retoma sus clases después de dar a luz, expuso Bello.

Agregó que la falta de estudios reduce sus opciones laborales: para sobrevivir, las chicas trabajan como recicladoras de basura, como vendedoras informales, o "esclavizadas en el servicio doméstico".

Por eso, otro de los ejes fundamentales del programa es la capacitación laboral, para dotar a las chicas de herramientas para su supervivencia y la de sus familias, declaró la coordinadora del Centro de Atención a la Familia (CAFA) de Mil Solidarios, Margarita Troche.

Tanto Troche como Bello reconocieron la ausencia de políticas públicas de parte del Estado paraguayo para atender a niñas y adolescentes embarazadas, y pidieron que las instituciones educativas flexibilicen las condiciones para que las menores puedan continuar sus estudios pese a haber sido madres.

Además, insistieron en la necesidad de ofrecer información sobre prevención de embarazos no deseados, planificación familiar y acceso a anticonceptivos, pese a que sectores políticos conservadores de Paraguay se oponen a que estos temas integren el currículum escolar.

Cada día, un promedio de dos niñas de entre 10 y 14 años dan a luz bebés vivos en Paraguay, tras embarazos considerados como fruto de abusos sexuales.

El embarazo en esta franja de edad aumentó 62 % en la última década en Paraguay, según datos del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA).