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El ejército brasileño decidió este jueves enviar paracaidistas y vehículos blindados al estado de Espírito Santo (sudeste), donde la ola de violencia desatada por una huelga de policías ha dejado, según reportes, unos cien muertos desde el sábado.

“A partir de ahora, determiné el refuerzo en ES (Espírito Santo) con tropas de paracaidistas, blindados y aviación del Ejército. La misión será cumplida”, anunció en Twitter el general Eduardo Villas Boas, comandante del ejército brasileño.

El gobernador en ejercicio de este estado fronterizo con Río de Janeiro, César Colnago, ya había estimado el miércoles que el contingente de 1,200 hombres desplegados desde el comienzo de la semana “no era suficiente” para garantizar el orden público. Poco después, el Gobierno anunció el envío de 550 militares más a Espírito Santo.

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Desde el sábado, familiares de agentes de la Policía Militar (PM) bloquean la salida de los cuarteles de varias ciudades del estado -y de su capital, Vitória- en reclamo de mejores salarios y condiciones laborales para los uniformados, que por la Constitución no tienen derecho a hacer huelga.

Crimen aumenta

La ausencia de las patrullas derivó inmediatamente en una escalada de agresiones, asaltos y asesinatos en las calles de este estado situado 500 km al norte de Río de Janeiro.

Aunque las autoridades no han dado un número oficial, el Sindicato Local de la Policía Civil (Sindipol) informó que Espírito Santo registró 105 muertes violentas entre el sábado y el jueves a mediodía.

El gobierno del estado, por su parte, lanzó el jueves un llamamiento para que la población done sangre, explicando que las reservas “fueron reducidas al mínimo en estos últimos días”.

Tras finalizar sin acuerdo su reunión del miércoles, las autoridades y representantes de las familias de los policías volvieron a encontrarse este jueves para buscar una salida a la crisis.

Y mientras el sentimiento de inseguridad persiste en Espírito Santo, la inquietud crece en Río de Janeiro por los rumores de que podría producirse una huelga similar en la segunda ciudad más grande del país.

El gobierno del estado explicó, sin embargo, que el pago de los salarios atrasados a sus funcionarios estaba en curso y que ninguna huelga estaba prevista, aunque los rumores que circulan por las redes sociales mantienen en alerta a la población. 

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El gobernador, Luis Fernando Pezao, afirmó este jueves a Radio Gaucha que pidió a las autoridades federales que el ejército esté listo para intervenir.

Al borde de la quiebra, el estado de Río no paga al día los salarios de sus funcionarios desde hace meses y violentas manifestaciones ocurrieron recientemente contra las medidas de austeridad del Gobierno.