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  • AFP

Estas son algunas claves para entender por qué es polémico el traslado a Jerusalén de la embajada estadounidense en Israel, una cuestión que será tratada el miércoles en Washington por el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y el presidente estadounidense Donald Trump.

Los judíos consideran que Jerusalén es su capital desde hace más de 3,000 años por razones religiosas y políticas.

Desde las dos destrucciones del Templo de Jerusalén y la consecutiva dispersión del pueblo judío, el judaísmo siempre evocó un retorno a Jerusalén. La Ciudad Santa era la capital del reino de Israel del rey David (siglo X antes de Cristo) y más tarde del reino judío asmoneo (siglo II antes de Cristo).

Los palestinos, que representan alrededor de un tercio de la población de la ciudad, reivindican Jerusalén como capital de su futuro Estado. Para los palestinos la ciudad también tiene un estatuto religioso esencial: la Explanada de las Mezquitas, situada en la Ciudad Vieja, lugar desde donde, según el islam, el profeta Mahoma ascendió al cielo, es el tercer sitio santo para los musulmanes.

El plan de partición de Palestina aprobado por la ONU en 1947 preveía la división de Palestina, en aquel entonces bajo mandato británico, en tres entidadas: un Estado árabe, un Estado judío y Jerusalén bajo control internacional.

Ese plan fue aceptado por los dirigentes sionistas pero rechazado por los líderes árabes.

Tras la partida de los británicos y la primera guerra entre israelíes y árabes, se crea en 1948 el estado de Israel, que en 1949 designa Jerusalén oeste como su capital. La parte oriental de la ciudad permanece bajo autoridad de Jordania.

Tras la Guerra de los Seis Días, en 1967, Israel anexó la parte oriental de Jerusalén, que proclamó como su capital.

Una ley fundamental israelí (texto de valor constitucional) aprobada en 1980 proclamó el estatuto de Jerusalén, capital "eterna e indivisible" de Israel.

Esta decisión no fue reconocia por la comunidad internacional, que considera que Jerusalén Este está ocupada por Israel.

Antes de la anexión de Jerusalén Este en 1980 y las resoluciones de la ONU que la condenan, 13 países tenían su embajada en Jerusalén: Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Holanda, Panamá, Uruguay y Venezuela.

Después de las resoluciones de 1980, esos países volvieron a instalar sus embajadas en Tel Aviv.

Costa Rica y El Salvador instalaron nuevamente sus embajadas en Jerusalén entre 1984 y 2006.

En 1995, el Congreso de Estados Unidos aprobó una ley que establece que "Jerusalén debía ser reconocida como capital de Israel", y que la embajada estadounidense debía ser transferida a esta ciudad el 31 de mayo de 1999, a más tardar.

Desde entonces, todos los presidentes estadounidenses han aplazado dos veces por año la mudanza de la embajada.

Pero una de las consecuencias de la ley de 1995 ha sido que los documentos oficiales estadounidenses mencionan Jerusalén como capital de Israel.

Durante la campaña electoral, el nuevo presidente, Donald Trump, se comprometió a reconocer Jerusalén "como la capital indivisible del Estado de Israel".

Desde que asumió la presidencia, Trump no ha tomado por el momento ninguna iniciativa en este sentido, escuchando quizás las advertencias sobre el riesgo de que el traslado de la embajada provoque una explosión de violencia en la región.