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  • AFP

El departamento estadounidense de Seguridad Interna (DHS) publicó este martes dos circulares internas que refuerzan la captura y deportación de inmigrantes ilegales, dejando muy pocas excepciones a la medida, como había prometido el presidente Donald Trump.

En dos memorandos internos, fechados el lunes y divulgados este martes en el sitio web oficial del Departamento, el secretario de Seguridad, John Kelly, determinó que aún inmigrantes sin antecedentes criminales podrán ser objeto de deportación inmediata.

De acuerdo con los dos documentos, la prioridad seguirá siendo la captura y deportación de inmigrantes en situación irregular y con antecedentes criminales, como había sido práctica desde el anterior gobierno, de Barack Obama.

No obstante, el documento añadió que, "con extremadamente pocas excepciones limitadas, el DHS no eximirá ninguna clase o categoría para remoción de extranjeros de la potencial aplicación de la ley".

"Todos aquéllos en violación de las leyes de migración pueden ser sujetos a procedimientos de aplicación de la norma, incluyendo la remoción de Estados Unidos", apunta el documento.

Kelly también determinó la contratación de 5.000 nuevos empleados para la guardia fronteriza (CBP) y de 10.000 empleados para la agencia de control de migración (ICE).

Estos memorandos internos son el primer paso para la aplicación de la promesa de campaña de Trump de expulsar del país a los inmigrantes en situación irregular -unos 11 millones en total, la mayoría mexicanos- independientemente de que hayan o no cometido crímenes violentos en su país de origen o en territorio estadounidense.

Mantiene protección a los "dreamers"

Pese a estas nuevas directrices de control migratorio con una expansión masiva de la capacidad de deportaciones, quedan exentos los jóvenes indocumentados ("dreamers" o "soñadores") que llegaron a EE.UU. como menores de edad.

En el documento del Departamento de Seguridad Nacional se especifica que estos jóvenes indocumentados "no" se verán afectados por las nueves órdenes de la agencia federal.

El Programa de Acción Diferida (DACA), impulsado por el Gobierno de Barack Obama en 2012, ha permitido frenar la deportación de 750.000 "soñadores".

Pese a prometer durante la campaña electoral que iba a derogar este programa, la pasada semana Trump reconoció en rueda de prensa que "es uno de los temas más difíciles" con los que se enfrenta y aseguró que lo encarará "con corazón".

Este programa permitía a los jóvenes frenar su deportación, obtener un permiso de trabajo y una licencia de conducir, aunque establecía que para seguir gozando de estos beneficios los jóvenes debían renovar el permiso cada dos años.

"La situación del DACA es muy dura porque amo a esos chicos, algunos de esos son totalmente increíbles (...). Tengo hijos y nietos", subrayó ante los periodistas.

De este modo, el programa consigue mantenerse al margen del agresivo plan de refuerzo de control migratorio y aceleración de deportaciones de inmigrantes indocumentados ratificado hoy por el secretario de Seguridad Nacional, John Kelly.