• Roma, Italia |
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  • EFE

La contratación de dos ginecólogos no objetores de conciencia al aborto en Roma ha suscitado un debate en el país y el Colegio de Médicos denunció hoy que la medida supone una "discriminación" para los médicos que se oponen a esta práctica.

La región del Lacio (centro) ha abierto un proceso para contratar a dos médicos en el hospital romano San Camillo con la condición de que no sean objetores de conciencia, una medida que ha sido duramente criticada por sectores conservadores y por la iglesia.

El presidente del Lacio, Nicola Zingaretti, dijo hoy en una entrevista al diario "La Repubblica" que la intención de esta medida es "garantizar un derecho", el del aborto, en un país en el que se da un elevado porcentaje de médicos contrarios a esta práctica.

Por su parte el presidente del Colegio de Médicos del Lacio, Giuseppe Lavra, pidió hoy a Zingaretti que retire la oferta porque, a su juicio, discrimina al médico objetor, "un derecho de la bioética y de la deontología médica".

La ministra de Sanidad, la conservadora Beatrice Lorenzin, ha recordado que la ley "no prevé este tipo de selecciones" y ha defendido la necesidad de respetar la objeción.

También la Iglesia católica se expresado en contra de la contratación y el cardenal Camilo Ruini, presidente de los obispos italianos entre 1991 y 2007, ha denunciado una "tendencia cada vez más habitual a impedir la objeción", según recoge el mismo rotativo.

En Italia el acceso al aborto está recogido en la "Ley 194", aprobada en 1978 y ratificada en un referéndum en 1981, según la cual las mujeres pueden abortar gratuitamente en todos los hospitales italianos.

La norma establece dos supuestos de aborto: el voluntario, dentro de los primeros 90 días de gestación y por razones de salud, sociales, económicas o familiares y, más allá de ese periodo, el terapéutico, ligado a patologías en el feto o peligro para la madre.

No obstante, el artículo noveno de la mencionada ley prevé que los ginecólogos, anestesistas y enfermeros puedan negarse a practicar un aborto, aunque el hospital debe garantizar el servicio, que solo puede llevarse a cabo en hospitales públicos y no privados.

Aunque el número de abortos en Italia se ha reducido drásticamente en los últimos años, en la mayoría de hospitales el número de personal objetor es muy superior al de los médicos dispuestos a llevar a cabo interrupciones del embarazo.

De acuerdo a las cifras del Ministerio de Salud sobre el periodo 2013-2014, en Italia siete de cada diez médicos es objetor de conciencia en relación con el aborto.

Esto varía por regiones: en el Lacio los objetores suponen el 80,7 % de su personal, en Molise (centro) el 93,3 %, en Basilicata (sur) el 90,2 %, en Sicilia (sur) el 87,6 %, en Campania (centro) el 81,8 % y en Calabria (sur) el 72,9 %.

La Unión Europea ha pedido a Italia que trate de solventar "las deficiencias" en la prestación del servicio del aborto, que hacen que las mujeres que deseen acceder al mismo tengan "dificultades sustanciales" a pesar de que la legislación lo permita.