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  • EFE

Brasil alberga a 654.372 presos en las cárceles del país, de los cuales el 33,7 % están internos de manera provisional a la espera de un juicio que dictamine su condena o absolución, informaron hoy fuentes oficiales.

El 66,3 % de los reos ya fueron condenados, pero un total de 221.054 llevan entre 172 y 974 días aguardando una decisión judicial que esclarezca su futuro, según un informe del Consejo Nacional de Justicia divulgado hoy por la estatal Agencia Brasil.

En algunos estados de Brasil los presos provisionales representan hasta el 82 % de la masa carcelaria total.

El documento agrava más si cabe el hacinamiento crónico que sufre el sistema penitenciario brasileño, pues eleva el número de reos entre rejas con respecto al publicado anteriormente, que era de 622.000.

Las cárceles de Brasil tienen plazas para albergar a 372.000 personas, por lo que superan en un 76 % su capacidad máxima.

Asimismo, el 29 % de los internos fueron encarcelados por delitos relacionados con el tráfico de drogas, seguido de robo (26 %), homicidio (13 %) y porte ilegal de armas (8 %).

El informe fue realizado a partir de los datos enviados por 25 tribunales regionales del país, a los que no se sumaron los de los estados de Mato Grosso do Sul y Tocantins, por lo que el número de presos podría ser aún mayor.

La presidenta del Tribunal Supremo de Brasil, Carmen Lucia Antunes, pidió en enero pasado un "esfuerzo concentrado" a los estados para acelerar el análisis de los procesos penales de los presos provisionales, tras la crisis desatada en el sistema penitenciario brasileño.

En el primer mes del año, Brasil vivió uno de los episodios más trágicos de su historia carcelaria con sangrientas matanzas en prisiones de los estados de Amazonas, Roraima y Rio Grande do Norte, las cuales dejaron un balance de más de 130 muertos.

Las reyertas fueron protagonizadas en su mayoría por reclusos de diferentes facciones criminales, las cuales mostraron la gran influencia que tienen en el interior de las unidades y evidenciaron la inseguridad y las malas condiciones del sistema penitenciario.

En una medida excepcional, el Gobierno del presidente Michel Temer ha puesto a disposición de los estados un mínimo de mil soldados en un intento de acabar con el descontrol en el interior de las prisiones, cuyo control es disputado por bandas criminales rivales.

Además, el mandatario se vio obligado en enero pasado a adelantar la publicación del Plan Nacional de Seguridad, que además de tener una parte específica para mejorar las condiciones del sistema penitenciario, incluye estrategias para reducir los homicidios y combatir el crimen organizado, con especial foco en las regiones fronterizas.