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Los gobiernos de México y Estados Unidos acordaron unir esfuerzos para propiciar el desarrollo y la estabilidad de América Central, como mecanismo para combatir las causas que empujan a los centroamericanos a emigrar ilegalmente.

“Estados Unidos está comprometido a trabajar con México y con otros socios en la región para enfocarnos en las causas subyacentes de la migración ilegal desde Centroamérica. Lo que la propicia es la falta de oportunidades económicas, las peligrosas condiciones de vida”, dijo el secretario estadounidense de Seguridad Interior, John Kelly, en la capital mexicana.

Kelly realiza junto al secretario de Estado, Rex Tillerson, una visita de trabajo en Ciudad de México durante la cual se reunieron con el canciller mexicano Luis Videgaray y el ministro de Gobernación (Interior) Miguel Angel Osorio Chong, entre otros responsables.

Los cuatro ministros explicaron en comparecencia ante los medios haber discutido ampliamente el espinoso tema de la migración ilegal hacia Estados Unidos.

Videgaray resaltó que el fenómeno migratorio se ha transformado y que México se ha convertido de ser un país fundamentalmente expulsor de migrantes a un punto de paso.

El canciller mexicano anunció que en los próximos meses México convocará junto con Estados Unidos a una reunión con el Triángulo del Norte (Guatemala, Honduras y El Salvador) y otros países como Canadá y Colombia.

Responsabilidad conjunta

“Para que tengamos un diálogo y asumamos una responsabilidad regional conjunta para el desarrollo de América Central, entendiendo que es a través del desarrollo y la estabilidad como pueden atenderse las causas de la migración”, dijo.

Se estima que unos 200,000 migrantes indocumentados, en su mayoría centroamericanos, ingresan anualmente por el sur de México en un intento de llegar a Estados Unidos, una travesía en la que son víctimas de abusos y agresiones por parte de autoridades y criminales e incluso muchos son asesinados.

“Se ha hablado de la necesidad de enfocarnos en las necesidades de América Central para tratar de cambiar el ambiente que hace que gente tan maravillosa se lance a ese peligroso recorrido hacia Estados Unidos. Estamos comprometidos a unir esfuerzos”, añadió Kelly.

El funcionario estadounidense había estado en Guatemala el miércoles donde también abordó la problemática migratoria con las autoridades locales, a las que prometió que no habrá deportaciones masivas, compromiso que ratificó en México.

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Con la llegada de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos se han endurecido las normas migratorias y se han multiplicado las detenciones de indocumentados para ser deportados con la intención incluso de ser devueltos al país por donde entraron y no a su nación de origen.

México ha expresado su inconformidad y ha advertido que solo recibirá a los migrantes que demuestren ser mexicanos.

Relación con México

Con respecto a las relaciones con México, Kelly afirmó que no habrá “deportaciones masivas” ni “uso de la fuerza militar” por las nuevas directrices migratorias de su país, durante la visita destinada a recomponer las maltrechas relaciones bilaterales. Kelly se esforzó por mandar un mensaje tranquilizador.

“Déjenme ser muy, muy claro: no habrá deportaciones masivas”, enfatizó. “El departamento de Seguridad Interior actuará conforme a derecho, respetando los derechos humanos” y “en estrecha colaboración con el gobierno mexicano”, agregó.

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“No se hará uso de la fuerza militar en los operativos migratorios”, añadió.

Alrededor de 11.1 millones de inmigrantes ilegales viven en Estados Unidos, según el Research Center, en una población total de 324.6 millones de habitantes. La cifra se redujo desde los 12.2 millones en 2007, antes de la Gran Recesión que condujo a peores condiciones económicas y a un endurecimiento de las condiciones legales. Cerca de 5.9 millones provienen de México; 700,000, de El Salvador; 525,000, de Guatemala y 350,000, de Honduras.