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Tras el largo y reñido conteo de las elecciones generales del domingo en Ecuador, el Consejo Nacional Electoral (CNE), en un mensaje a la nación, llamó oficialmente “a la segunda vuelta”.

El oficialista Lenín Moreno y el opositor Guillermo Lasso se enfrentarán el próximo 2 de abril en un balotaje en Ecuador, lo que complica la continuidad del socialismo del presidente saliente Rafael Correa.

Este escenario hace prever una durísima campaña entre dos modelos antagónicos, muy condicionada por el deterioro económico y las denuncias de corrupción, y abre un frente de incertidumbre para la golpeada izquierda latinoamericana y el asilo de Julian Assange.

“Este triunfo es de todos los ecuatorianos. El próximo 2 de abril resurgirá el Ecuador”, reaccionó inmediatamente Lasso, un hombre de negocios afín a fomentar la inversión extranjera y bajar los impuestos para estimular el consumo y la producción nacional.

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Moreno, cuyo estilo conciliador contrasta con el temperamental Correa, había desafiado horas antes a la oposición: “Ellos saben que aún en una segunda vuelta les volveremos a dar una paliza”.

Se espera que en las próximas horas el CNE anuncie también los resultados definitivos de las elecciones a la Asamblea Nacional -ahora de mayoría oficialista-, de los cuales dependerá en buena parte la gobernabilidad del país.

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Una nueva oportunidad

La noticia desató la alegría entre centenares de opositores, la mayoría de clases medias y altas, que permanecían desde el domingo frente a la sede quiteña del ente electoral, al que acusan de favorecer al oficialismo, para exigir transparencia y celeridad en el escrutinio.

“Hay una oportunidad para derrotarles en las urnas. Nosotros, que somos la clase media, nadie vela por nuestros intereses. No necesito que el Gobierno me dé bonos (subsidios), necesito un Gobierno que me deje trabajar en paz”, explica a la AFP Javier Tul, propietario de una peluquería.

Analistas advierten que el balotaje le complica mucho el panorama al correísmo, desgastado por la delicada situación económica producto de la debacle en los precios del crudo, pues la oposición podría hacer frente común a pesar de que llegó dividida a estos comicios.

“Es bien difícil para Moreno crecer esos 11 puntos para el 50%. Lasso tiene un abanico mucho más amplio para moverse políticamente”, explicó a la AFP Santiago Basabe, politólogo de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

Pero todo dependerá de las alianzas y del comportamiento de los electores de los otros seis candidatos, que suman un 32% de los votos.

La exasambleísta de derecha Cynthia Viteri, tercera en el conteo con un 16.31%, pidió el voto para Lasso, que atrajo a muchos votantes de clase media con su oferta de generar “un millón de empleos”.

“Los dos van a tener que hacer un ejercicio de apertura política. Moreno va a plantear una campaña antioligárquica, dirigida a cuestionar la agenda neoliberal de Lasso, y Lasso tendrá que proponer una agenda social más amplia”, explicó por su parte el politólogo Franklin Ramírez.

“Tendré que regresar” AFP

En una dura rueda de prensa en el Palacio de Carondelet, el presidente Rafael Correa, un economista de 53 años que en el período más estable de la historia reciente modernizó el país y elevó el nivel de vida de sus ciudadanos gracias a la bonanza petrolera, advirtió que si gana la oposición tendrá que “regresar más rápido” para evitar que “destrocen todo lo alcanzado”.

Y advirtió del revés que, tras el giro hacia la derecha en Argentina, Brasil y Perú en el último año, supondría una victoria de Lasso para la izquierda latinoamericana.

“Hay una nueva derecha, pero cavernaria, totalmente entregada al norte. Lasso va a atentar contra la integración regional, se va a cuadrar con los países hegemónicos, ha dicho que va a firmar tratados de libre comercio”, denunció Correa en rueda de prensa.

El resultado de esta elección también será decisivo para el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, asilado en la embajada de Ecuador en Londres desde 2012 para evitar su extradición a Suecia por supuestos delitos sexuales que él niega.

Moreno es partidario de mantener el asilo, pero Lasso dijo a la AFP que, de llegar al poder, se lo retirará.

El conciliador Moreno

ECUADOR•AFP/

El oficialista Lenín Moreno, que rozó la victoria en primera vuelta con un 39.3% de los votos, es la ficha del movimiento oficialista Alianza País (AP) para prolongar el “Socialismo del siglo XXI” que el presidente Rafael Correa estableció en Ecuador, aunque con distintos matices a los de Venezuela o Bolivia.

El hablar pausado y la sonrisa fácil de este exvicepresidente (2007-2013) contrastan con la imagen del temperamental Correa, quien califica a su excompañero de fórmula de “afable y conciliador”. Según analistas, si llega al poder habrá un diálogo con sectores enfrentados con el correísmo en la última década.

Moreno, quien sufre una paraplejia consecuencia de un disparo en un asalto en 1998, se convertiría en el primer ecuatoriano con discapacidad en asumir la jefatura de Estado.

En su campaña, el oficialista se mostró con “un estilo del diálogo, el estilo de la mano extendida”, y prometió mantener el modelo económico de Correa, basado en elevado gasto social y endeudamiento, a pesar de la debacle de los precios del petróleo, principal causa del deterioro económico que vive el país. 

Licenciado en Administración Pública, con estudios de medicina y psicología, es el abanderado de las causas sociales, en las que tiene experiencia tras liderar la Misión Manuela Espejo, que diagnosticó por primera vez la situación de los discapacitados en Ecuador.

Casado y con tres hijas, Moreno nació en la localidad amazónica de Nuevo Rocafuerte (este) hace 64 años.

Su trabajo como vicepresidente se caracterizó por captar un alto nivel de aceptación, lo que le valió ser nominado al premio Nobel de la Paz de 2012 y nombrado secretario general adjunto de la ONU para la discapacidad.

Dos candidatos estarán en la contiendaLasso, el emprendedor

El exbanquero Guillermo Lasso logró el 28.1% de los sufragios y tiene ante sí el reto de captar el voto del resto de los partidos descontentos con la gestión económica del correísmo.

Tras años de campaña permanente por todo el país, este exministro de Economía sin título universitario y exgobernador de la provincia de Guayas (suroeste) en el Gobierno del derrocado mandatario democristiano Jamil Mahuad (1998-2000) representa a la derecha conservadora y aspira por segunda ocasión a la presidencia.

En 2013 intentó llegar al poder, pero fue derrotado en primera vuelta por Correa, quien le achaca ser uno de los tantos responsables de la crisis bancaria de 1999 que derivó en la dolarización de la economía, el congelamiento temporal de depósitos y la migración de cientos de miles de ecuatorianos.

Nació en Guayaquil (capital del Guayas y núcleo comercial del país) en una familia de clase media. Casado y con cinco hijos, Lasso -de 61 años- se define como un “emprendedor” y muchos le atribuyen también un conservadurismo en cuestiones sociales.

Trabajó desde los 15 años de edad, llegó a ser presidente del Banco de Guayaquil, de los más importantes y del cual es accionista, abandonó de manera temprana sus estudios universitarios de Economía y desde 2012 se dedicó de lleno a la política.

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“Vamos por el cambio” es su lema y promete sobre todo la creación de un millón de empleos en cuatro años, eliminar 14 impuestos y atraer inversión extranjera.

“Yo no quiero el cargo de presidente, yo quiero el trabajo del presidente de la República”, dijo Lasso, quien fundó el movimiento Creando Oportunidades (CREO).