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El papa Francisco se preguntó ayer si el mundo actual, que se encuentra en medio de lo que describió como una "tercera guerra mundial a pedacitos", está "en camino hacia la gran guerra mundial por el agua".

"Yo me pregunto si en medio de esta tercera guerra mundial a pedacitos que estamos viviendo no estamos en camino hacia la gran guerra mundial por el agua", dijo Jorge Bergoglio.

El papa se expresó en estos términos durante una intervención que realizó en la sesión de clausura del seminario internacional sobre el derecho humano al agua que ha organizado la Pontificia Academia de las Ciencias durante dos días en la Casina Pío IV del Vaticano.

"Las cifras que las Naciones Unidas revelan son desgarradoras y no nos pueden dejar indiferentes: cada día mil niños mueren a causa de enfermedades relacionadas con el agua, millones de personas consumen agua contaminada", subrayó.

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"Estos datos son muy graves, se debe frenar e invertir esta situación. No es tarde, pero es urgente tomar conciencia de la necesidad del agua y de su valor esencial para el bien de la
humanidad", agregó.

En esta línea, el pontífice argentino hizo un llamamiento a la comunidad internacional para que garantice el "acceso universal al agua segura y de calidad".

CULTURA DEL CUIDADO

"En este compromiso de dar al agua el puesto que le corresponde, hace falta una cultura del cuidado y, además, fomentar una cultura del encuentro, en la que se unan en una causa común todas las fuerzas necesarias de científicos y empresarios, gobernantes y políticos", apuntó.

Una cultura del encuentro, prosiguió, en la que es "imprescindible la acción de cada Estado como garante del acceso universal al agua segura y de calidad".

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Jorge Bergoglio destacó que "toda persona tiene derecho al acceso al agua potable y segura", un derecho humano que es "básico y una de las cuestiones nodales en el mundo actual".

"Nuestro derecho al agua es también un deber con el agua. Del derecho que tenemos a ella se desprende una obligación que va unida y no puede separarse", reflexionó.

"Es ineludible anunciar este derecho humano esencial y defenderlo -como se hace-, pero también actuar de forma concreta, asegurando un compromiso político y jurídico con el agua", dijo.

Finalmente, consideró que "el derecho al agua es determinante para la sobrevivencia de las personas y decide el futuro de la humanidad".

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