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La antigua rama de Al Qaida en Siria, Fateh al Sham, reivindicó estos atentados cometidos cuando la ONU intenta reanudar en Ginebra unas difíciles negociaciones de paz entre el régimen y la oposición para buscar una salida al conflicto que ha dejado más de 300,000 muertos y millones desplazados desde 2011.

Según los medios oficiales sirios, el ataque iba dirigido contra las sedes de la seguridad del Estado y de la inteligencia militar, situadas en dos barrios del centro de Homs, la tercera ciudad de Siria, bajo control gubernamental.

El Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH) dio un balance de 42 muertos en los atentados, mientras que el gobernador de la provincia de Homs, Talal Barazi, comunicó la cifra de 30 víctimas. 

El emisario del régimen en las negociaciones de paz, Bashar al-Jaafari, prometió represalias tras lo ocurrido en Homs. 

"Los ataques terroristas de hoy (sábado) contra Homs fueron un claro mensaje de los que apoyan el terrorismo", declaró ante la prensa en Ginebra. "Les queremos decir que el mensaje ha sido recibido y que no quedará sin respuesta".

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El enviado de la ONU, Staffan de Mistura, aseguró por su parte que los ataques suicidas buscaban arruinar el proceso de paz. 

JEFE DE INTELIGENCIA 

Entre las víctimas mortales figura el jefe de los servicios de inteligencia militar de la ciudad, Hasan Daabul, muy cercano al presidente Bashar al Asad y una de las personalidades más conocidas de los servicios de inteligencia sirios, según la televisión pública.

"El jefe de la sección de inteligencia militar, el general Hasan Daabul, murió en los atentados terroristas suicidas contra dos sedes de la seguridad en Homs que fueron cometidos por seis kamikazes", informó la cadena.

Según el director del OSDH, Rami Abdel Rahman, "fueron al menos seis atacantes y varios de ellos se hicieron estallar en las inmediaciones de las sedes de la seguridad del Estado y de la inteligencia militar" de Homs, en el centro del país.

Fateh al Sham dijo, por su parte, que cinco kamikazes participaron en el asalto. Este grupo, considerado como una "organización terrorista" por la ONU, se hacía llamar Frente al Nusra, pero cambió de nombre al renunciar a su vínculo con Al Qaida.

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Es el segundo mayor grupo yihadista por detrás del Estado Islámico (EI), y era hasta principios de año, el principal aliado de los rebeldes que buscan derribar al presidente Bashar al Asad.

Estos ataques no están directamente relacionados con las negociaciones de Ginebra ya que los grupos yihadistas están excluidos del proceso, pero son una prueba de la fragilidad de la "normalización" en un país devastado por seis años de guerra.

Según el OSDH, varios bombardeos del régimen dejaron al menos 13 civiles muertos en toda Siria: tres en el último reducto rebelde en Homs, el barrio de Waer, seis en la ciudad rebelde de Duma, en la provincia de Damasco, y cuatro en Khan Sheikhun, una localidad en manos de los rebeldes y de los yihadistas en la provincia de Idlib (norte). 

PROCESO LARGO Y DIFÍCIL 

Entretanto, en Ginebra, la ONU intenta a duras penas reanudar una nueva ronda negociaciones de paz entre el régimen de Damasco y la oposición, después de tres intentos fallidos en 2016.